Reseñas

Parientes pobres del Diablo #Cristina Fernández Cubas

FICHA TÉCNICA

Título original: Parientes pobres del Diablo
Autor: Cristina Fernández Cubas
Año de publicación: 2005
Páginas: 214
ISBN:  972-21-1738-6
Saga: No

SINOPSIS

He aquí tres historias en las que el lector difícilmente podrá escapar de su irresistible capacidad hipnótica. Un comerciante sufre en África los efectos de una extraña maldición al alojarse en un pequeño hotel en apariencia tranquilo y confortable. Un joven de buena familia decide emplear su tiempo y sus viajes en investigar una casta humana nacida para el mal, perfecta encarnación de lo diabólico. Una anciana suspicaz, temerosa de que sus familiares la ingresen en una residencia, atribuye a un «simpático» moscardón su alteración de rutinas y el reencuentro con viejas compañeras de colegio, con las que revive —¿o transforma?— escenas del pasado. Son tres relatos deliciosamente perturbadores en los que, como en las mejores historias de Henry James, las apariciones, los fantasmas o los sueños nos hablan no sólo de las interioridades más recónditas del individuo. También de los cambios irremediables en los que su vida se precipita.


OPINIÓN PERSONAL

Tengo que confesar que Cristina Fernández Cubas se ha convertido (por méritos propios y más que merecidos) en una de mis autoras favoritas. Lo que consiguió tanto con Mi hermana Elba como con Los altillos de Brumal me impresionó muchísimo, de ahí que cuando cogí este libro mis expectativas fueron muy altas, quizás demasiadas.

Lo mejor del libro es su primer relato, que tiene toques que recuerdan a sus anteriores trabajos, y me mantuvo en suspense y divagando sobre el destino del protagonista. El segundo relato también mantiene la esencia de su obra, pero no consiguió atraparme. La historia en sí me gustó, pero al final llegó un momento en el que era predecible, y no llega a sorprender como suele hacerlo. Por último, el tercero es el que menos me gustó. La forma en la que está narrada (narrador omnipresente intercalado con la primera persona de la anciana protagonista) me pareció todo un acierto, pero la historia no da demasiado juego y en algún momento se hace repetitiva.

Otra de las cosas que tengo que comentar a favor de la autora es que la relectura es prácticamente obligatoria, dándote nuevos puntos de vista y mostrándote detalles desapercibidos hasta el momento. Sus primeros relatos no llegaron a gustarme del todo hasta que no volví a leerlos y ver todo su potencial. Es por eso que, aunque le haya puesto un 3/5, tengo fe en que pueda subir un poco la nota tras alguna relectura, que estoy seguro que haré más adelante. 

En definitiva, los relatos están bien construidos, y la lectura se hace amena en casi todo momento., pero no llegan al nivel de sus primeras obras, las cuales os recomiendo aún más que esta (la cual también lo hago).


VALORACIÓN


¿Lo habéis leído o queréis hacerlo? ¿Qué opináis? ¿Y habéis leído algo más de esta autora?

Reseñas

Baluarte #Elvira Sastre

FICHA TÉCNICA

Título original: Baluarte
Autor: Elvira Sastre
Año de publicación: 2014
Páginas: 95
ISBN: 978-84-942373-7-9
Saga: No


SINOPSIS

Elvira Sastre se define a sí misma como “resistente de lo imposible y soñadora de lo ingenuo”. Voces como la que Elvira nos descubrió en su primer libro y confirma en Baluarte, su segundo libro, nos permiten afirmar que la poesía en lengua española se renueva en cada generación y que poetas como Elvira Sastre abren nuevas ventanas y dejan que la luz de su tradición poética se tamice en sus versos, dotados de una fuerza arrolladora que nunca nos deja indiferentes. Su obra habla de amor y desamor, de sexo y amistad, de soledad o tristeza, y lo hace con nítidas verdades que contagian al lector.


OPINIÓN PERSONAL

Voy a ser breve, pues de un libro de poesía no se puede hacer reseña, se tendría que analizar uno a uno cada poema, cada estrofa y cada verso y no voy a dedicarme a eso aquí (al menos por ahora).
Descubrí a Elvira Sastre gracias a un vídeo de Terafobia en el que leía uno de sus poemas: País de poetas.


Hacía tiempo que me preguntaba si había alguien que hiciera poesía reivindicativa actual, estaba segura que lo había, y eso me lo confirmó. (Aunque me gusta, no estoy muy metida en poesía y no conozco poetas actuales). Así que sin más dilación me acerqué a la primera librería que vi y me compré el libro, sin leerme la sinopsis ni nada. No quiero usar la palabra decepción, pues el libro completo me ha maravillado y esta es una autora que voy a seguir leyendo, pero como ya dice la sinopsis este poemario trata de amor y desamor y poesía reivindicativa, bueno… poca. Sin embargo, la manera de la autora de tratar el dolor por el enamoramiento, las emociones, la felicidad, la soledad, todo, es única y muy bien encontrada. Resulta refrescante leer poesía de amor que no sea de color rosa, sinó de un gris oscuro y poderoso, como lo es el dolor. Recomiendo mucho su lectura y pronto leeré el nuevo libro que acaba de publicar.

Si os gusta la poesía actual, os lo recomiendo. Es una autora joven y que promete muchísimo. El lenguaje que usa es actual y sincero y sobretodo no resulta pedante.


VALORACIÓN


¿Lo habéis leído o queréis hacerlo? ¿Qué opináis? ¿Me recomendáis algún libro de poesía reivindicativa o algun blog dónde la haya?

Book Tag

TAG: El cuerpo humano

¡Hola todos! Hoy os traemos al blog nuestro primer Book Tag, que vimos en el blog de Milibroteca

OJOS: Un libro del que te enamoraste a primera vista

G: Skulduggery Pleasant, de Derek Landy. Nada más verlo quise comprarlo, en mi tierna edad de 9 años, aproximadamente. Y aún me tienen enamorado, aunque el año pasado me acabé la saga (9 libros, un spin-off y uno de relatos, ¡por si fuera poco!).


M: La emperatriz de los etéreos, de Laura Gallego. El juego de cubierta transparente y tapa de color me enamoraron y el interior fue aún mejor de los que me esperaba. Han pasado casi diez años y aún lo considero de mis libros favoritos.


BOCA: Un libro del que todos hablen
G: La Sombra del Viento. Me lo empecé a leer hace muchos años y no me acabó de enganchar, pero tanta gente habla bien de él que algún día tendré que afrontar la realidad y leerlo…




M: La chica del tren, Paula Hawkins. Parecía que era el thriller del año y que a todos les encantaba, pero a mí me decepcionó. No sé si se debe a las altas expectativas que tenía cuando lo empecé pero me pareció predecible y no fui capaz de empatizar con los personajes.





PULMONES: Un libro que consideres “vital” en tu vida
G: Por no decir Harry Potter (que también es vital para mí), diré El Mundo de Sofía, un libro que leí cuando tenía 11 años o así y que me abrió los ojos a la filosofía, que a día de hoy aún me apasiona.




M: Siguiendo la propuesta de Guille de obviar Harry Potter, diré El principito. Todo el mundo decía que era un libro genial, pero siempre había creído que era infantil y no me interesaba demasiado. Cuando al fin lo leí (medio obligada para la clase de francés) me maravilló y se convirtió en un libro de referencia.




ESTÓMAGO: Un libro que “devoraste”
G: El Nombre del Viento y El Temor de un Hombre Sabio, de Patrick Rothfuss. Ambos los leí en nada, me atraparon tanto que hasta que no los acabé no paré de leer.




M: El clan de la Lloba, de Maite Carranza. Me enganchó de tal manera que lo acabé sin parar a respirar y enseguida busqué la segunda y la tercera parte e hice lo mismo.






HÍGADO: Un libro gordo
G: It, de Stephen King. 1504 páginas, casi nada.






M: El temor de un hombre sabio, Patrick Rothfuss. 1190 páginas. Aunque calidad y cantidad no tienen nada que ver, en este libro se cumplen ambas.







CORAZÓN: Un libro romántico
G: Stardust, de Neil Gaiman. Trata de un chico que decide salir a buscar una estrella para la chica de la que está enamorado. Me lo leí hace muchísimos años, y prácticamente no recuerdo nada, solo esto.




M: Voy a hacer trampa y decir Marina de Carlos Ruiz Zafón. Aunque no entraría en la categoría de novela romántica, tiene la historia de amor literaria que más me ha cautivado.





CEREBRO: Un libro muy reflexivo y realista
G: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Solo diré que lo leáis y entenderéis por qué me gusta tanto.





M: 1984, de George Orwell. Una distopía literaria que te hará reflexionar. Aunque es futurista se puede considerar realista, pues se escribió en 1948 y su pronóstico se ha cumplido.



CABELLO: Un libro muy superficial
G: La chica que amaba a Tom Gordon, de Stephen King también. Trata de una niña que se pierde en el bosque y le persigue un supuesto “dios de los perdidos” o algo por el estilo. Es muy corto, así que no ahondan en el monstruo y la niña enseguida sale del bosque. Me esperaba más del Tito King… (En realidad el monstruo aparece en un libro de La Torre Oscura, pero no lo había leído, así que no entendí nada y me quedé bastante igual cuando lo acabé.)

M: Carolina se enamora, de Federico Moccia. Es lo único que he leído de este autor y me ha hecho aborrecerle. Cuando lo leí tenía la misma edad que Carolina (14 años) y no podía sentirla más distante. Una niña de 14 años que de repente conoce a chicos y todos se enamoran de ella. Un libro insustancial que ni siquiera resulta entretenido porque solo puedes pensar en lo poco creíble que es.


UÑAS: Un libro que cuidas como oro
G: Cuido todos mis libros (sería estúpido si no lo hiciera), pero supongo que los de Harry Potter son especiales, así que intento ir con cuidado cuando los limpio o los cojo para leer algún fragmento.




M: ¿Se vale copiar respuestas? Para cambiar diré Marina.











Y vosotros, ¿qué libros habríais escogido?

52 Retos·Guille·Relatos

#3 Amor paterno

Empieza una historia con: “Estoy de pie en mi cocina…”. Debe ser una historia de suspense.

Estoy de pie en mi cocina, preparando la cena. Abro el armario que hay encima de la pica y de él saco dos platos. Estoy rellenando uno de ellos con la sopa que acabo de hacer, cuando me doy cuenta de lo estúpido que soy. Miro el segundo plato, aún vacío y noto como la tristeza va llenando mi pecho, hasta que no puedo ni respirar. Cojo una silla y me siento en ella. Apoyo la cara en mis manos y empiezan a caer las lágrimas. No necesito ningún otro plato porque estoy solo en casa, y parece que no soy capaz de superarlo.
A mi mente empiezan a venir imágenes de unos faros apuntando directamente hacia mí, entre la oscuridad de la noche, y oigo sus gritos a mi lado. Pero no soy capaz de girar el volante a tiempo y noto la embestida del camión. Me desperté en el hospital, con la cabeza vendada y poco más. “¡Has tenido suerte!”, dice una enfermera, sonriendo para animarme y con un gorrito de Santa Claus. Supongo que, aunque tenga que trabajar en Nochebuena, no pierde el espíritu navideño. Pero cuando pregunto por mi hija, que iba de copiloto, le cambia la cara. No hace falta que diga nada, porque puedo verlo en sus ojos.
No sobrevivió al accidente. Supongo que me llevé toda la suerte esa noche…

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52 Retos·Marina·Relatos

#3 Noche de juegos

Empieza una historia con: “Estoy de pie en mi cocina…”. Debe ser una historia de suspense.

Estoy de pie en mi cocina cuando oigo las llaves en la puerta. Inmediatamente, se me ilumina la sonrisa y sigo pelando patatas en silencio, mientras la música caribeña inunda cada plato, la olla hirviendo y la sartén caliente. Creo que va a la habitación a cambiarse y mis sospechas se ven confirmadas cuando finalmente llega a la cocina y lleva un pijama de cuadros y zapatillas. Me sonríe y le sonrío. Me abraza por la cintura y apoya la barbilla en mi hombro, mientras echo las patatas en la sartén. “¿Qué haces?” me pregunta. “La cena” replico, dándole un beso suave. En ese momento se oye un quejido ahogado y se me eriza el vello de la nuca y él frunce el ceño. Le indico con la mirada que se ocupe y él asiente y abandona la cocina. Yo subo el volumen de la música y me centro en las espinacas, que están a punto de pasarse. Lo veo a tiempo y las retiro, ignorando el golpe seco que resuena fuera de los fogones. Cuando él vuelve está rojo y sudoroso, con la respiración alterada y el pelo hecho un caos. Tapo las patatas y lo peino amorosamente, agradeciéndole con un beso. Él parece relajarse y anuncia que se retira a leer el periódico, si no necessito su ayuda. Le doy permiso con una risita (quizás demasiado aguda) y le aviso que en diez minutos estará todo listo.

Cuando apago el extractor y pongo punto y final al Caribe, volviendo a mi casa adosada de barrio decente y tranquilo, la nieve me evoca sensaciones navideñas, a pesar de que ya es febrero y que esta Navidad ha sido un poco peculiar. Me quito esos pensamientos de la cabeza y cuando aparto la vista de la ventana lo vuelvo a oír. Esta vez el quejido es más suave, pero lo oigo perfectamente. A continuación algo golpea una puerta. Frunzo el ceño y voy hasta la sala de estar. John lee el periódico absorto, negando sutilmente. Con los brazos en jarras, mi mirada es furibunda. Parece surtir efecto, porque John levanta la cabeza y me mira sorprendido. El golpe se repite, evitándome cualquier explicación y él asiente. “Yo me encargo”. Me asegura. Suspiro y empiezo a poner la mesa. Como la música ya no me oculta ruidos exteriores, oigo perfectamente a John maldiciendo e insultando entre dientes. Un rumor de cadenas y el clic habitual me indican que al fin lo ha conseguido. Cuando vuelve parece satisfecho y se sienta frente a su plato. Lo imito y sirvo la cena. Empezamos a comer y entonces descubro la hora en el gran reloj de pared. “Las noticias”. Señalo. Él asiente otra vez y enciende el televisor. Este nos inunda de luz y sonido. Anuncios. En seguida la clásica melodía del telenoticias adorna unas líneas que cruzan la pantalla y las letras del título. Unos números señalan que ya son las nueve y una presentadora rubia de sonrisa artificialmente blanca nos da las buenas noches. El co-presentador que la acompaña, un hombre que ronda los cuarenta, con dentadura igualmente blanca e injertos de pelo en las entradas, repite sus amables palabras y presenta la primera noticia del día. Ha desaparecido un jugador de baloncesto. Por lo que parece fue secuestrado hace una semana, nadie lo había notado porque se iba de vacaciones. Debía volver ayer, pero no lo hizo y la familia descubrió que el piso había sido revuelto. La policia está investigando la escena del crimen y esperan que se pida un rescate en cualquier momento. A continuación, los presentadores dan algunos detalles de la prodigiosa vida del jugador y sus espectaculares habilidades físicas. Me levanto sin darme cuenta, estoy temblando. John pone una mano sobre la mía y me pide que me calme. Apaga el televisor. Aún me quedo de pie, tratando de relajarme, un minuto entero y finalmente me vuelvo a sentar. Cojo aire y lo suelto lentamente. “El sábado, en la noche de juegos de los Miller, vamos a hacer ver que no lo hemos visto”. Propongo. Él enseguida está de acuerdo conmigo. “¿Crees que van a volver a ganar?”, me pregunta pinchando una patata humeante. Me encojo de hombros. “Creo que hacen trampas. Los Smith ganaron la primera noche de juegos. Creo que este año los Cross y nosotros vamos a ser los que más nos esforcemos. No podemos ser los perdedores”. John mastica y hace una mueca de placer. Me ha quedado bien la cena. “Me gusta que nos reunamos cada 29 de febrero para la noche de juegos. Es muy divertido”. “Sí que lo es”.

Acabamos de cenar entre palabras banales y John me cuenta cómo le ha ido el día. Mientras él recoge la cena, yo caliento un plato en el microondas. Cuando el familiar pitido penetra mis oídos, saco el plato caliente y me coloco un pasamontañas y un abrigo negro encima de la bata. La puerta del sótano está cerrada con llave. La abro y enciendo la luz. Las escaleras se iluminan y veo el fondo. A la derecha, fuera de mi campo de visión se oye un ruido y la adrenalina empieza a inundarme, haciéndome sonreír. Bajo las escaleras y cruzo una segunda puerta. En la pequeña habitación observo el rincón. Los ojos inyectados en sangre me clavan una mirada entre furibunda y aterrorizada. La cadena en el pie se arrastra con un tintineo mientras él se desplaza hacia la esquina, John lo ha asustado bien. Coloco el plato en el suelo, a una distancia que sé que podrá alcanzar. Veo que hay vómito al lado del colchón viejo del suelo. Sin decir nada, me giro e ignoro sus gemidos de súplica, cerrando la pesada puerta de metal a mi espalda. Hicimos bien instalando una habitación del pánico, nos viene de perlas.

Me tumbo en la cama y paso el brazo izquierdo sobre la cintura de John, acercando su robusta espalda a mi pecho, oliendo su aroma y besándole la nuca. Noto como sonríe y se gira un poco para devolverme el beso. “¿Ha pasado algo?”. Niego con la cabeza y él asiente por tercera vez esa noche.

Seguimos el gps hasta el almacén. Entramos dentro con el coche y bajamos en silencio. John abre el maletero y entre los dos cargamos al hombre inconsciente hasta la jaula número 4. No hemos visto las otras tres. Volvemos al coche, cerramos el almacén y vamos con una sonrisa a casa de los Miller. Por fin es 29 de febrero y la noche de juegos está a punto de empezar. Los Cross ya están allí y beben vino mientras Lucinda les explica a los anfitriones el ascenso que recibió el mes pasado. Nos lo contó en la reunión de la asociación de vecinos cuando tuvimos que discutir la instalación de más iluminación en el vecindario, pero parece que una vez no es suficiente. Nos saludan efusivamente y nos sirven vino. John vuelve a felicitar a Lucinda y ácidamente le pregunta si está preparada para perder los juegos. Todos reímos y Bernie, la anfitriona, me pide que la ayude en la cocina. Allí no se limita a preguntarme mi opinión sobre el estado del pavo, sino que aprovecha para resoplar y quejarse sobre lo pesada que es Lucinda. Estoy de acuerdo pero añado que en el fondo es muy buena persona y que me gusta charlar con ella. Bernie tiene que ceder y darme la razón. “¿Habéis cerrado bien?”. Su voz es un murmullo y yo asiento. “¿Y Julian y Margaret?”, los Smith aún lo han llegado. “Supongo que no tardarán. Han llamado para avisar que se retrasarían”. Volvemos al comedor y nos sentamos en los sofás, Bernie aprovecha para explicar que su hijo Marcus volvió a Standford después de las Navidades y que le está yendo de maravilla. Pongo mi sonrisa más grande y la felicito por tener un hijo tan listo. Comento que nuestra Rachel decidió quedarse en Yale para estudiar y Bernie hace una sonrisa tan falsa como la mía. Los Cross no dicen nada y alegan no haber recibido noticias de ninguna universidad aún cuando les preguntamos si Joe ya ha sido aceptado en algún sitio. Sus risas agudas indican lo contrario pero nadie tiene la indecencia de comentarlo y Stuart, el marido de Bernie, añade que estas cosas llevan tiempo y deben ser pacientes. Justo entonces suena el timbre de la entrada y Bernie sale a recibir a los Smith mientras me pide que saque el pavo, por favor. Encantada compruebo que el color tostado del pavo es adecuado y lo retiro del horno. Saludo a los Smith y después de una breve charla de repetirnos las noticias que ya sabemos para “ponernos al día” nos sentamos a la mesa. “¿Habéis visto la noticia?”. Bernie sirve el pavo y parece ser un comentario natural pero la emoción del rostro la delata. Estoy segura que lleva toda la noche muriéndose por decir eso. “¿Qué noticia?” pregunta Lucinda. Y por su mirada de desprecio me doy cuenta que lo sabe tan bien como el resto, pero que no piensa caer en el juego de Bernie. “El jugador de baloncesto que alguien ha secuestrado”. “No había oído nada” añade el señor Smith. “Pues deberíais, podría ser importante para esta noche”. Bernie parece molesta con nuestra actitud pero nadie da su brazo a torcer. Después de cenar los Miller nos dirigen al estudio y abren un gran armario. Dentro hay una pantalla gigante y auriculares para todos. Nos sentamos en las sillas que hay delante el televisor. Stuart nos explica que han dedicado los últimos cuatro años a mejorar el sistema y que este año los juegos serán espectaculares. Bernie enciende la pantalla, esta está dividida en cuatro, una para cada campeón. Reconozco al jugador de baloncesto, que casi roza el techo de la jaula con la cabeza y zarandea los barrotes. Es el campeón número uno. “Hemos añadido máquinas de humo y armas escondidas” nos explica Stuart, orgulloso de su campo de juego. Lo felicitamos con sinceridad, queremos que el juego sea lo más emocionante y entretenido posible. “Bueno, ¿empezamos?” propone Lucinda, con los ojos brillantes de excitación. Stuart asiente y coge un micro. Todos nos ponemos los auriculares y observamos atentos la pantalla.

“Buenas noches, campeones. Bienvenidos a la Tercera noche de juegos bisiestos. Fuera de vuestra jaula tenéis un arma, cogedla y usadla. Tenéis cuatro horas para sobrevivir y acabar con los otros tres campeones. El ganador consigue la libertad. ¿Preparados? El juego empieza… ¡Ya!”.

Marina R. Parpal
52 Retos·Relatos

#2 The Walking Ingenious Gentleman Don Quixote of La Mancha

Reescribe la escena de don Quijote con los molinos de viento, pero imaginándose que se enfrenta a hordas de zombies

Sin ninguna nube que los refugiara, dos hombres iban a paso lento con sus caballos (¿era una mula lo que llevaba el que iba en la retaguardia?) mientras el sol manchaba unos campos cuyos cultivos no consigo recordar. Iban conversando sobre damas en peligro,  literatura y dónde iban a dormir aquella noche, pues estaban cansados del frío y duro suelo que hacía de colchón desde hacía una semana. 
El señor mayor que parecía ser el jefe de los dos alzó la vista hacia el horizonte, y lo que vio le hizo cambiar el semblante por completo. 
-Parece que se acerca la noche de los muertos vivientes.
-¿De qué hablas? Pero si es de día…
-¡Nosotros somos los muertos vivientes!
Y tras decir estas palabras, azotó a su caballo y se dirigió hacia su objetivo. Los gritos del hombre gordo no surtieron efecto, por lo que decidió seguirle, intentando que no sufriera ningún daño. En plena carrera se dió cuenta de hacia dónde se dirigía, y no eran más que dos molinos de vientos, completamente ordinarios. Si al menos fueran molinos eólicos podrían robar el cobre, supuso, pero allí sólo podrían robar un poco de harina…
-¡Por Carl!
Tras su mirada llena de locura se expandía una nación de “caminantes”, criaturas sacadas del averno que, como si de un tornado se tratara, daban vueltas destruyendo todo a su paso. Esos viles residentes estaban hambrientos de carne humana, y el señor mayor se quedó perplejo, pues algunos también podían correr (“¿serán acaso infectados?” -pensó él-). Eran tantos que parecía que tuvieran gravedad propia, como si de un planeta de terror se tratara.
El señor les embistió con todas sus fuerzas, pero 28 segundos después, se encontró tirado en el suelo, dando vueltas sobre sí mismo, como intentando huir de un peligro invisible para cualquiera. El hombre regordete se acercó más calmado, pues veía que ya no sufriría ningún daño. Mientras se revolcaba a los pies del molino empezó a gritar que le cortaran la mano, pues era la única manera de parar la infección. Ya a su lado, su compañero le ayudó a levantarse, entre insultos dirigidos a los seres que acechaban en su mente.
Después de una infantil pelea, los dos se subieron a su respectivas monturas, esta vez más calmados (y con la cara roja por las bofetadas), y siguieron su camino hacia su destino. 
Guillermo Domínguez
Reseñas

Mi familia y otros animales #Gerald Durrell

FICHA TÉCNICA

Título original: My family and other animals
Autor: Gerald Durrell
Año de publicación: 1956
Páginas: 332
ISBN: 978-84-96863-67-5
Saga: Trilogía de Corfú

SINOPSIS

Gerald Durrell combina en sus libros el retrato de gentes y lugares, la autobiografía y un insuperable sentido del humor. Mi familia y otros animales es sin duda su obra más conocida y celebrada. Primera parte de su divertida trilogía de Corfú, que prosigue con Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses, la obra nos presenta una ágil y graciosa galería de personajes, como Larry -Lawrence Durrel, el futuro autor del Cuarteto de Alejandría- y sus estrafalarias amistades, mamá Durrell y su inagotable sentido común, o Spiro, el corfuano angloparlante, junto con toda una serie de animales retratados como sólo puede hacerlo quien a lo largo de toda una vida los ha considerado con inteligencia y ternura.


OPINIÓN PERSONAL

Este libro sin duda ha sido de las mejores lecturas de 2015. Mi familia y algunos amigos lo leyeron hace tiempo y me lo recomendaron, pero pospuse la lectura hasta estas navidades. Y cuando lo hice, esta superó mis expectativas con creces.
Lo primero que he de destacar es el estilo narrativo del autor, quien describe los paisajes y los diferentes animales que nos presenta a lo largo de la novela con sencillez y naturalidad. Nos relata su infancia de forma cariñosa y divertida. Quizá alguien pueda creer que las partes en las que se habla de la fauna y flora de Corfú pueden ser pesadas y tediosas (no en mi caso), pero las situaciones cómicas que plagan la novela contribuyen a que eso no resulte un inconveniente.
Este libro me ha hecho reír muchísimo gracias a la afición del autor por la naturaleza (quién era un niño en esa época) y por su insistencia en tenerla en casa. Además, las diferentes ocurrencias de Larry, el hermano mayor, un joven autor dado al arte y a la pedantería, añaden el toque de humor ácido necesario para complementar las estrafalarias anécdotas relatadas. Y Spiro, el corfuano que decide proteger a la familia por su amor a los ingleses, también tiene ciertos momentos hilarantes. Aunque de todos ellos, me quedo con Dodo, la que más me ha hecho reír gracias a su amor por la madre del autor.
La novela me ha convertido en una amante de Corfú y sus habitantes y aunque en los últimos setenta años la isla debe haber cambiado mucho, ¡ahora deseo ir cuanto antes! Los paisajes idílicos descritos, la vida sencilla y cálida de la isla, los animales que la habitan…
En definitiva, un libro para cualquier tipo de persona y edad, adecuado para una lectura ligera y divertida, que recomiendo muchísimo.


VALORACIÓN


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