52 Retos·Guille·Relatos

#48 Castigo

Escribe un relato sobre un personaje que lleva más de una semana sin dormir.
 
La reja que me separa del pasillo se abre, despertándome. Por ella entra un guardia, me coge del brazo y me lleva prácticamente a rastras por el largo pasillo. A los lados veo a los demás presos, algunos de ellos fingiendo que están dormidos y otros riéndose de que esta vez me toca a mí, aunque saben perfectamente que el siguiente puede ser cualquiera de ellos.
Otro guardia espera a que lleguemos para abrir la puerta de la sala, en la que me meten y me dejan encerrado. Allí dentro solo hay una silla y, enfrente, una gran pantalla que ya se está encendiendo. Como cada vez que entro aquí, me siento, como si una fuerza me impulsara a ello. Y la película empieza.
Esta vez trata de una familia en su casa de las afueras. El padre está leyendo el periódico, mientras la mujer está cocinando un pastel de chocolate mientras escucha la radio. Parecen felices… De repente pican a la puerta y parece como si estuviera allí dentro de la pantalla. Casi puedo tocar el jarrón del recibidor. El padre se levanta de su sillón y abre la puerta, donde se encuentra a dos agentes de policía, que se identifican y le preguntan si pueden entrar.
La mujer entra en la sala de estar y se sienta junto a su marido en el sofá, secándose las manos, que se acaba de lavar. Mirándoles a los ojos, el policía que parece más mayor les dice que su hijo ha sido secuestrado. Una señora ha visto como dos hombres de negro con pasamontañas cogían a un niño en medio de la calle y lo metían en una furgoneta. Después de ser informados del hecho por la señora, habían ido al colegio más cercano a hablar con los profesores y algunos alumnos, hasta descubrir que el niño secuestrado era su hijo.

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52 Retos·Relatos

#20 Resistente

Descríbete como si fueras un personaje de libro (he hecho un poco de trampa, pero es una ocasión especial).
Pido perdón a los niños por haber dedicado este relato a una persona mayor (o no tanto).
Marina me dijo una vez que a quién dices tu secreto, das tu libertad. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras.
Su pelo castaño enmarca su tez oscura, que crea una sensación de provenir de tierras lejanas. Su boca debe ser la parte más preciada de su cuerpo, pues la usa constantemente. En serio, no se calla nunca. No exagero. Lo peor es cuando la usa para contarte algo que ya te contó el día anterior (y esto es muy común en ella). “Si la gente pensara una cuarta parte de lo que habla, este mundo sería el paraíso”. Como todo el mundo sabe, todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y Marina cuando empieza a hablar. (Debo confesar que esto es una intervención).
Pero a pesar de esto conservo sus consejos y sus palabras guardados bajo llave en el cofre de mi memoria, convencido de que algún día me servirán para responder a mis propios miedos y a mis propias dudas.
No es demasiado alta (aunque esto tampoco paraba a Felurian), y tiene un tatuaje precioso, lleno de simbolismo, que despierta admiración allá por donde pasa. O eso espero (veréis, es que es muy indecisa).
Le encanta propinarme lati… ¡Ups! Que éste es un blog para todos los públicos, mejor me guardo esto para otro relato ;).
Marina utiliza sus ideales para cambiar el mundo, ya sea mediante sus historias o sus futuros artículos, los cuales estoy deseando leer. Usa las palabras como arma arrojadiza, porque conoce su poder. Es toda una resistente (lectora). Con su mente ha creado otros mundos, llenos de historias maravillosas (y droga, mucha droga). Lo más seguro es que dentro de poco veáis su nombre en todas las librerías, pero hasta que llegue ese día, tened paciencia.
También es una amante del teatro y de la buena música (y las piñas, obviamente), y le encanta jugar con su compañera de aventuras Pandora, aunque a veces la abandone en el frío. Suerte que la pobre también sabe resistir.
Si la ves igual está corriendo aventuras por el mundo con una cámara y una libreta en la mano. O igual, es que ha perdido el tren… Sí, seguro que es eso. Si alguna vez se pierde, que la encuentren en una estación de tren. 
Espero que todas sus historias sean alegres, y que todos sus caminos sean cortos y llanos.

PD:



Guillermo Domínguez
Reseñas

Aloma #Mercè Rodoreda

FICHA TÉCNICA

Título original: Aloma
Autor: Mercè Rodoreda
Año de publicación: 1936
Páginas: 170
ISBN:  9788499308586
Saga: No


SINOPSIS

“¡El amor me da asco!”. Esto es lo primero que dice Aloma, que con dieciocho años ya ha perdido un hermano y vive en la torre familiar de Sant Gervasi con el otro hermano y la cuñada y el hijo pequeño que tienen. En el transcurso de un año, en la Barcelona de 1934, una serie de experiencias (sobretodo con Robert, un pariente que llega de América) harán que esa adolescente aprenda a plantar cara a la vida, aunque sea sin sueños.


OPINIÓN PERSONAL

Mercè Rodoreda es una de las grandes escritoras de la literatura catalana y a mí personalmente me encanta todo lo que escribió, incluso hice una entrada sobre su narrativa. Antes de hablar de esta novela en particular, me gustaría daros algunos datos de la autora que ilustran su estilo y temática y que creo que cualquier lector que se adentre por primera vez en sus libros debe conocer para comprender algunos hechos que se repiten en sus relatos.

Mercè Rodoreda nació en Barcelona (en Sant Gervasi) el 10 de octubre de 1908. Solo pudo ir a la escuela dos años y fue su abuelo materno quien quedó a cargo de su educación: le inculcó un profundo sentimiento catalanista y un amor a la lengua catalana y a las flores que quedan bien  reflejados a lo largo de toda la obra de la autora. Después de la muerte del abuelo (que marcó mucho a Rodoreda), su tío Joan volvió enriquecido de América, se instaló en la casa y cambió el estilo de vida de la familia imponiendo austeridad y orden convencional. Rodoreda tuvo que casarse con él cuando solo tenía 20 años. Este matrimonio, nunca aceptado por ella, y el nacimiento de su único hijo, Jordi Gurguí (1929), se convierten para la autora en una experiencia traumática. Es a partir de estos hechos que Mercè Rodoreda escoge la literatura como una alternativa de evasión de ese entorno cerrado y decepcionante que sufrió. Por culpa de la guerra civil se exilia, dejando a su hijo con sus padres y se instala con otros escritores catalanes.

Bien, si ahora releéis la sinopsis de Aloma seguro que encontraréis varios paralelismos: el pariente venido de América que le volverá la vida del revés; el niño (siempre presente en todas las novelas de la autora), que es su única alegría pero que parece ser un estorbo para sus padres; el hermano muerto amante de la literatura era el único que la comprendía, simboliza el abuelo de la propia autora; la rápida madurez que tiene que afrontar Aloma… Aunque no consideraría que se trata de una novela autobiográfica, sí creo que los elementos que reflejan los grandes momentos traumáticos de Rodoreda son lo que le dan carácter y realismo.

Aloma es una chica introvertida y práctica, siente que no es capaz de tener sueños ni ilusiones. Cada vez que se permite el lujo de desear algo, le es arrebatado sin preguntar, sean unas simples cortinas o algo más importante. Vive en una torre familiar de Sant Gervasi, la misma donde su padre falleció y donde su hermano Daniel se suicidó a los 18 años, dejando solo una nota para ella:

“Todo es triste y no tengo ganas de vivir más, Aloma. Un abrazo bien fuerte.”

Convencido de que la causa de la depresión de Daniel eran los libros y los poemas que escribía, Joan, el hermano mayor, los quemó todos en una gran hoguera. Este fragmento, ya presente en las primerísimas páginas, me marcó de tal manera que tuve que subrayármelo y marcármelo. No sé si me encanta o lo odio. Y creo que eso es lo que lo hace tan magnífico, ese sentimiento de desolación que te invade cuando lees a Rodoreda, sin tener que recurrir al drama o la extravagancia. La misma nota de Daniel es terriblemente triste sin parafernalias innecesarias, solo un sentimiento, una despedida breve y agria.

Su éxito está en el realismo, en la profundidad de los personajes:
Aloma se resigna y obedece, pero no deja de ser una adolescente y a veces se permite demostrarlo, aunque solo sea a ella misma. La carta que le escribe a su novio imaginario es un gran ejemplo de esto.
Joan, su hermano mayor es autoritario y debido al fallecimiento del padre le ha tocado asumir la responsabilidad del hogar, aunque quizá no estuviera preparado para ello. Además de ser padre de familia y cuidar de Aloma, a quien su padre no pudo incluir en el testamento a tiempo y si no fuera por él no tendría nada. Esto también es una gran reflexión de la sociedad y una crítica al desamparo de la mujer sin un hombre que la mantenga.
Anna, la cuñada de Aloma es el personaje con menos profundidad: es ama de casa, vive para su marido y su hijo, pero según la protagonista no quiere a ninguno de los dos y si la vida del segundo le preocupa es por miedo a sufrir.
Dani es el hijo de Anan y Joan. Recibió su nombre por el hermano de su padre y eso es algo que le gusta a Aloma. Es curioso y le gusta jugar, en fin, como cualquier niño, pero cae enfermo y su salud es precaria.
Robert, el hermano de Anna, llega de América y se sabe muy poco de él. ¿Ha hecho fortuna en América? ¿Hay una mujer que le espere allí? ¿Hasta cuando se quedará? Aunque al principio Aloma lo recibe con desconfianza en seguida empezará a verlo con otros ojos, quizá por ser el único elemento que rompe con su rutina, con el ambiente cerrado y solitario en el que vive, quizá porque es atractivo y sabe como hablarle y hacerla sentir especial.

Estos personajes, sumados con algunos vecinos y amigos de la familia, conforman el relato alrededor de Aloma. El sentimiento que más prevalece en la novela es la soledad, Aloma solo cuenta con ella misma y depende de todos, el ambiente es opresivo y triste en ocasiones. Todo esto se acompaña con descripciones de la Barcelona de la época y la sociedad que la conformaba.

No quiero alargarme más porque me veo contando todo el libro, así que solo añadiré que me ha encantado, que recomiendo su lectura como primer libro de Mercè Rodoreda (La plaça del diamant me gustó más, pero se nota que es una obra de madurez) y que espero haberle hecho justicia con esta reseña.

“Escribo porqué me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizá es más profundo. Quizá escribo para reafirmarme. Para sentir que soy… Y acabo.”

Mercè Rodoreda

En resumen, una novela clásica de la literatura catalana, la primera reconocida por la autora, a la que vale la pena leer y conocer su estilo.


VALORACIÓN


¿Lo habéis leído o queréis hacerlo? ¿Qué opináis?


Divagaciones

Vender gato por liebre (o Cómo tejer mejores bufandas)

Si hay algo odio más que perder el tiempo, es que me engañen. Y cuando un libro me engaña y me hace perder el tiempo, mi rabia puede dar incluso para una entrada de blog.
Ayer mi padre me dejó un libro sobre la mesa (se lo habían dado en la empresa por Sant Jordi), y como tenía tiempo (y ningunas ganas de estudiar) me puse a leerlo. Craso error. El libro en cuestión era Steve Jobs: Lecciones de liderazgo. No soy un gran fan de Apple, pero el señor Jobs me parecía un hombre respetable, sobre todo habiendo leído alguna frase suya y visto algún vídeo de sus actos, así que me dispuse a leerlo tranquilamente. Uno de los peores libros que he leído en mi vida.
Yo esperaba un libro de “autoayuda” basándose en las experiencias de Jobs, pero no es más que una gran campaña de publicidad de Apple disfrazada. Pero es que hasta se meten con Microsoft y Bill Gates en cada capítulo. En serio. “Para entender lo que esto significa (simplicidad), basta con comparar cualquier software Apple con, por ejemplo, Microsoft Word, que es cada vez más feo y abigarrado…”. Si estoy leyendo un libro sobre cómo ser un buen líder, no me apetece leer pullitas contra la competencia, la verdad.
Además, tampoco he sacado nada en claro sobre liderazgo. Jobs era un capullo con sus trabajadores, les insultaba y les hacía trabajar horas extras sin cobrar “por el bien de la compañía”. Aunque claro, si tu jefe va a ser un capullo, mejor que sea Steve Jobs.
No entiendo a aquellos autores que venden sus libros como algo que no son. Puede que sea porque no saben a que público quieren dirigirse, pero lo que suele pasar es que la publicidad sea engañosa. Si yo escribo un libro sobre Cómo ser un gran tejedor de bufandas no voy a decir que mi libro es “los nuevos Juegos del Hambre” (como mucho de la lana), que parece que ahora todos los libros son los nuevos algo.
Yo creo que los autores y las editoriales deberían darse cuenta, están engañando a sus consumidores, y están dejando de lado a aquellos que seguramente comprarían el libro por lo que es. En algún lugar del mundo debe haber un aficionado a las bufandas hechas a mano que no sabe cómo mejorar. Piensen en esa pobre persona.
Que la literatura no es más que un negocio para muchos se sabe desde hace años, y sino vean las “joyas” que hay en la sección de novedades. Porque de nuevo tienen poco: novelas cortadas bajo el mismo patrón que lo único que cambia entre ellas es nombre, portada y autor/a. Y ya se les están acabando las ideas para los dos primeros (si no lo creéis mirad éste artículo). Estoy harto de que se hagan siempre las mismas novelas y que se vendan como una revolución de su género.
¡Queremos ideas nuevas, señores! Pero lo malo es que mucha gente no piensa así, dado las ventas que traen todos estos “nuevos Juegos del Hambre”. Y que conste que no hablo solo de distopías juveniles, este solo es el caso que más se ve en la actualidad. Porque antes era la erótica, el amor sobrenatural… Siempre que alguien tiene una idea un tanto innovadora (o que resurja géneros un poco olvidados) aparecen los cuervos y se aprovechan de esa idea.
No podemos ir en contra de estas compañías, el dinero mueve el mundo, pero yo por mi parte no promoveré este tipo de literatura, por mucho que me regalen libros por tener X suscriptores. Porque lo que debería importarnos es la calidad de lo que leemos, no el número de gente que lo haya comprado.
Y de aquí podríamos ir al debate de los libros de youtubers y demás, pero está ya muy trillado, aunque quizá hablemos de él otro día. De momento ya me he ido bastante del tema.
PD: yo solo publicaré si me dejan escribir sobre bufandas, que conste en acta.

Guillermo Domínguez
52 Retos·Marina·Relatos

#42 Protocolo silencio

Escribe una historia acerca de un personaje que perdió algo importante.

Esta historia está inspirada en el vídeo Protocolo silencio de omglobalnews. El vídeo me fascinó y no he podido evitar escribir un relato sobre el mismo, así que os recomiendo que lo veáis primero. ¡Espero que os guste tanto como a mí!



El protocolo silencio empezó hace cinco años. Desde entonces las bocinas han sonado sin interrupción, obligándonos a todos a usar los cascos aislantes de sonido de Global Sound Ecosystems. Es la única manera legal de dejar de oír, una medida del gobierno que privatiza el silencio y ofrece el monopolio del mismo a esta empresa.
Hay rumores de que existe una droga capaz de volverte sordo, de huir. Nunca he conocido a nadie que la haya usado, ni que haya visto a alguien usarla; todas las historias son sobre conocidos de conocidos. ¿Sería capaz de tragarme esa pastilla si llegara a encontrarla? Lo dudo, me encerrarían. Y, sin embargo, finjo estar sorda con los cascos, incapaz de soportar ni por un instante la señal continua de audio.
Dicen que a las nuevas generaciones no les molestará, se habrán gestado con ella y formará parte de su entorno. Como solía serlo para nosotros los grillos de verano, la lluvia o los coches. Entonces aumentarán el volumen, cambiarán el tono, la frecuencia, que sé yo, aún no lo han decidido.
Los cascos aún son caros, pero un imprescindible en cualquier casa. Más importantes que la luz y el agua. A veces me pregunto si pueden leernos la mente a través de los cascos, si escuchan nuestras conversaciones o llevan una cámara incorporada. Conozco a gente que ha despotricado contra la empresa, que ha roto sus cascos, presa de la rabia y ha empezado a usar métodos ilegales. Fueron capturados de inmediato. No sé qué les hacen. Prisión supongo. He oído que los encierran y les obligan a escuchar la bocina, que emite sonido intermitente y cambia la intensidad cada hora. Se vuelven locos. Rumores para meternos miedo. Torturar a los presos aún no es legal, creo.
Me gustaría hablar con la gente, echo de menos las conversaciones. Ahora es imposible. Hace cuatro años y tres meses que no charlo propiamente con nadie. Lo intenté al principio, pero era tan difícil hacerse entender y estar gritando todo el rato que desistí. Todos desistimos. Dicen que pronto los cascos tendrán llamada incorporada, por lo que recuperaremos el habla. ¿De qué hablaremos? Ya no estamos acostumbrados, ya no lo necesitamos. Y a la vez, lo queremos tanto. Daría mi brazo derecho por sentarme en una sala con alguien y solo oírle hablar. No necesito contestar, solo quiero oír voces y nada más. Silencio. Silencio real. Silencio como el de una noche de verano: grillos, la brisa, un búho en una rama, las hojas que se mecen, el aleteo de un murciélago; a lo lejos un coche ronronea hacia su destino, en una casa cercana una familia juega a cartas. No hay bocina. Nada se me clava en los oídos ni me aprieta las orejas. Puedo oír. Realmente oír. Un silencio cargado de matices.
Ya estoy llorando otra vez. Cinco años y aún me desespero. Aún me molesto en ir a las manifestaciones y en ser golpeada por pelotas de goma. Sin éxito. Sin más consecuencia que la represión y la subida del precio de los cascos. ¿Acabará algún día? No lo parece.
Me quito los cascos. Mis orejas respiran, aliviadas, solo un instante, en seguida se irritan y piden a gritos que alguien acabe con la horrible sirena. No les hago caso y enciendo el viejo reproductor de música. Subo y subo el volumen hasta ahogar la bocina, hasta sentir que mis tímpanos van a estallar. Y sonrío. Ni siquiera oigo las fuertes pisadas de botas militares que me rodean en un santiamén, me da igual. Saco la pistola que tanto me ha costado conseguir, la presiono contra la sien derecha y antes de que puedan reaccionar aprieto el gatillo.

Eterno silencio, llévame.  
Marina R. Parpal
Reseñas

Revival #Stephen King

FICHA TÉCNICA

Título original: Revival

Autor: Stephen King
Traductor: Carlos Milla Soler
Año de publicación: 2015
Páginas: 413
ISBN: 9788401015380
Saga: No





SINOPSIS


En cierto sentido, al menos, nuestras vidas son realmente como películas. El reparto principal consiste en tu familia y amigos. El reparto de secundarios lo componen vecinos, compañeros de trabajo, profesores y conocidos que vemos a diario. También hay pequeños papeles. (…) 
Pero a veces una persona que no encaja en ninguna de esas categorías llega a tu vida. Es el comodín que sale del escritorio con intervalos extraños durante los años, a menudo en un momento de crisis. En las películas este tipo de personaje se conoce como el quinto en discordia, o el agente de cambio. Cuando aparece en una película, sabes que está ahí porque el guionista lo colocó ahí. ¿Pero quién es el guionista de nuestras vidas? ¿Es destino o coincidencia?


OPINIÓN PERSONAL


Tenía éste libro pendiente desde hace tiempo (bueno, en realidad tengo todos los libros de Stephen King pendientes xD), así que cuando lo vi en la biblioteca no me lo planteé dos veces y lo cogí.

No había leído ninguna crítica ni sabía de que iba, más allá de que tenía que ver con la electricidad, y creo que al no tener expectativas me ha gustado mucho más. No es un libro de terror, como muchos dicen, es la historia de un chico, Jamie, durante toda su vida hasta el presente. Si esperáis algo como El resplandor o It, este no es vuestro libro. Aunque sí es cierto que tiene elementos sobrenaturales (es King, ¿qué esperabais?), sobre todo hacia el final, que es apoteósico. El libro es bastante lento cuando Jamie habla de su vida, pero no se hace pesado, me gustó mucho, porque el personaje es interesante. Como ya he dicho otras veces, leería hasta su lista de al compra, y sería más interesante que muchos libros de hoy en día. Hay un momento en el que vuelve a su pueblo al cabo de años y empieza a recordar y me entró una nostalgia increíble, como si yo hubiera estado en todos esos momentos.


Desde la primera escena, en la que Jamie se encuentra con el nuevo pastor de su pueblo (sí, está en Maine), establecen una conexión que durará durante años, y que nunca los dejará. La mayor parte de la novela es una autobiografía del protagonista, su adolescencia, su vida como guitarrista y cómo acaba cayendo en las drogas. Y es en su momento más bajo cuando vuelve a encontrarse con Charlie Jacobs, el pastor de su infancia y que tanto le marcó.

El pastor es un gran personaje, completamente obsesionado con la electricidad, que a partir de una tragedia pierde la fe y decide marcharse del pueblo. Una de las mejores escenas es la del “Sermón Tremebundo”, como lo llaman los personajes, en la que da su opinión sobre Dios y la religión, ante el desconcierto de los creyentes. Es muy interesante ver la relación entre ellos, y la evolución que sufren a lo largo de las décadas.

Ya al principio del libro King arranca con una cita de Lovecraft (que está más abajo), y se nota que ha tenido una gran influencia en esta novela. El final, como he dicho antes, es espectacular, aunque tremendamente pesimista y desgarrador, y tiene ese horror cósmico tan presente mitos de H.P. (incluso me pareció ver una especie de calamar gigante por allí).


Un punto que me ha decepcionado (aunque habrá gente a la que le gustará) es que no hay grandes referencias a sus otras novelas, como suele hacer. Castle Rock, Joyland (que no he leído, pero he pillado la referencia) y poco más… Aunque tenía miedo porque no he leído sus últimas novelas, y creía que igual explicaría el final de alguna (La Tienda es magnífica, pero te cuenta muchos finales, es de las novelas con más relaciones, aparte de La Torre Oscura, claro). Me encanta el “multiverso” que crea King, algún día haré una entrada sobre esto, porque me parece espectacular.


“Que no está muerto todo lo que yace eternamente, y en los eones por venir aún la muerte puede morir.” H.P. Lovecraft



En definitiva, King nos deleita con otro gran libro, pero se aleja del terror al que nos tiene acostumbrados, aunque tiene uno de los finales más aterradores que he leído.


VALORACIÓN



¿Lo habéis leído o queréis hacerlo? ¿O estáis esperando a que publique su lista de la compra?

52 Retos·Relatos

#30 Relato de una isla desconocida

Escribe un relato sobre cómo sobrevivir en una isla desierta.

Erase una vez un chico que decidió zarpar con su bote rumbo a alta mar. No pretendía encontrar tesoros enterrados en islas perdidas, ni tampoco ser él el que los enterrara. Su único deseo era sentirse libre, cabalgando las olas en su pequeño velero.
Pero un día una tormenta le atacó, causando la destrucción de su embarcación, y lanzándolo al agua sin remedio. Utilizó todos sus conocimientos de natación para salir a flote, a pesar de la turbulencia de las olas, y consiguió aferrarse a un trozo de lo que hasta ese momento había sido su casa. Y cogido a aquel pedazo de madera sobrevivió, y siguió vagando hasta llegar a tierra firme.
El joven se dedicó a investigar la isla, se pasó todo lo que quedaba de día dando vueltas en busca de signos de civilización. Como no encontró nada, al menos llenó su camiseta con bayas y fruta, que se comió en el borde de la jungla, sobre una gran roca. No había visto a ningún animal peligroso, pero por si acaso se dirigió a una pequeña cueva que había encontrado en su búsqueda, y durmió allí, tapado por unas largas hojas de palmeras que había cogido por el camino.
Se levantó nada más salir el sol, a pesar de lo cansado que estaba, y se dirigió al otro lado de la montaña, donde no había podido investigar demasiado, ya que había empezado a oscurecer cuando iba hacia allí. Dio una vuelta larga, y cuando creía que obtendría el mismo resultado que el día anterior, encontró un agujero en el suelo, donde no había nada mas que huesos. Miró frenético a su alrededor, en busca del culpable de aquella matanza, pero no vio nada. Desde el borde parecían huesos humanos, y muchos de ellos tenían marcas de dentelladas. Se alejó corriendo de allí, y se aseguró de no volver.
En su carrera llegó hasta la playa, en el punto en el que el mar lo había escupido, y se sentó, sin saber qué hacer. De pronto algo estalló dentro de él. El miedo que había sentido hasta ese momento desapareció, y en su lugar se instaló una determinación: tenía que acabar con aquella bestia. Agarró el trozo de madera que había usado como salvavidas y fue con paso decidido hacia la zona donde había encontrado los restos humanos.
-No.
¿Cómo?
-No pienso ir a ese lugar, sabes mejor que yo que no tengo alternativa, ese animal me va a matar como a todos los demás, no pienso ir.
Soy tu narrador, vas a hacer exactamente lo que yo te diga, sino te devuelvo al mar ahora mismo y a ver cuánto sobrevives sin ni ayuda.
-Eres un asqueroso manipulador, te dedicas a obligar a la gente a acatar tus órdenes, sin tener en cuenta sus sentimientos. Ahora mismo voy a contactar con el Sindicato de Personajes Ficticios, no estas respetando mis derechos.
¿Tus derechos? ¡No eres nadie! Yo te he creado para que vayas a matar a la bestia, si no te ves capaz puedo deshacerme de ti tan rápido como te he creado. Y no tienes sentimientos, ni siquiera tenías vida hasta hace unos párrafos. Te he creado específicamente para este relato. Ahora calla y mata al animal.
-Me niego. ¿Por qué has tenido que crear éste escenario? ¿No hubiera sido mejor mandarme a matar un mosquito en una playa caribeña con una copa en la mano o algo por el estilo?
Mira, el reto dice que tienes que sobrevivir en una isla desierta, yo no creo las reglas. Y no sé por qué te estoy dando explicaciones, haz lo que te digo. Ya.
El muchacho se sienta en el suelo, mirando al infinito, resignado a no moverse del sitio.
Pues tú lo has querido.
De entre los arboles, sigilosamente, surgió un tigre. Se fue acercando lentamente hacia el chico, pero este no se dio cuenta hasta que era demasiado tarde. Llevó sus restos con los demás, todos personajes que se habían negado a aceptar su destino. ¿Qué les pasaba últimamente a sus creaciones? Eran demasiado conscientes de su situación, quizá quitándoles trasfondo ( y mira que el último tenía poco) dejarían de cuestionarse cosas. Hacerse preguntas nunca ha sido bueno.
A la playa llegó otro muchacho, que en seguida se dirigió a la isla y se puso a investigar.
Espero que esta vez salga bien, por una vez que tengo una idea…
Guillermo Domínguez

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