52 Retos·Relatos

#21 Orchestra

Empieza una historia con: “Pero ese no era el final”. Haz un flashback y explica cómo ha(n) llegado hasta ese punto y el verdadero final.
Estoy sentada en el fondo, sin que él me vea. Él está en el centro del escenario, en calzoncillos (esos que parecen unos tejanos que tanto le gustan), hablando con una chica que finge ser su mujer. Él tiene muchos libros en las manos y no deja de gritarle. En realidad en esta escena no debería esta semidesnudo, pero así es como lleva toda la obra. De pronto se escucha la música infernal, y todo a mi alrededor empieza a temblar y a deshacerse en pedazos. Y se sumerge en la oscuridad. Pero ese no era el final.
No recuerdo el momento exacto en el que fui creada. Supongo que, como los sueños, llegué in media res. Y en estos años junto a él he interpretado a todos los personajes posibles. Sus amigos, su familia, sus amantes. He pasado por todas las personas de su vida, e incluso a otros personajes surgidos del fondo de su mente. Y esos son los mejores. Me dejan más libertad para expresarme, al no estar basada en nadie real puedo ser todo lo que quiera. 
Esta noche he sido el profesor del examen que tiene el lunes y esa chica al final de las butacas. El sábado tiene una obra y está muy nervioso. Lleva unos días soñando con sus frases y sus movimientos.
Estaba disfrutando mucho, pero, como cada noche, suena la maldita alarma y tenemos que volver a escondernos. Nos refugiamos en el fondo de su mente, al acecho, esperando que llegue la noche otra vez para poder interpretar una nueva función. Somos muchos aquí dentro. Estamos apretados unos a otros en esta maldita caverna. Cuando se apaga la luz para él se enciende la nuestra. Y por fin podemos salir y ser quienes somos en realidad, aunque esto implique ser miles de personas. 
Y aquí estoy ahora, a oscuras. Noto como mis articulaciones crujen cuando intento moverme. Empiezo a quedar sin respiración, todo da vueltas a mi alrededor. Y la luz se enciende. 
Me miro y soy un hombre, vestido con ropa informal, sentado y con un bolígrafo en la mano. Alzo la vista y le veo en medio de la gente, en lo que parece ser una feria del libro o algo parecido. Apaguen los teléfonos móviles, empieza la función.
Guillermo Domínguez
Marina·Relatos

Silencio

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Parece que el silencio sea más violento que el ruido desgarrador de un grito, un gemido, un sollozo escondido. Quizá sea por todo eso que conlleva estar callada, solo contigo, tu mente y tus dudas. Quizá sea por las miradas que compartimos cuando no hablamos, por tener que escuchar los latidos de un corazón muerto y darnos cuenta de que nada bombea nuestra sangre.

Quizá el silencio seas solo un monstruo terrible que acecha en los callejones de la memoria y nos persigue con un filo interminable. Nos apuñala callada y lentamente y vamos muriendo desangrados sin que nadie se dé cuenta. Quizá el silencio no es más que un arma arrojadiza usada por los que conocen la vida y el dolor y tratan de asustarnos, de echarnos en cara nuestro ruido, nuestra estúpida risa y las lágrimas que corren por nuestras mejillas sin que nadie pueda pararlas. Me quedé sin música y tuve que enfrentarme a mi silencio, a mis demonios, los que tanto buscaban en momento de morderme, poseerme con dolor infinito y quedarse mis entrañas. Son terribles los silencios cuando esperas y peores cuando nada puede hacerse. Un quizá está lleno de palabras, una esperanza y algo de temblor. Un nada está tan vacío que nos precipitamos sin fondo hacia el miedo, el terror absoluto. Quizá por eso la gente prefiera el grito y el aullido junto a la oreja, la música insulsa que no diga nada o que no se entienda. Enciende la radio. Está rota. Enciende el televisor. No hay luz. Corre, huye, la calle está desierta. Vuelve, el agua, haz correr el agua, hunde la cabeza en la bañera y escucha el rumor incansable que te ahoga e impide pensamientos. Muere. Pero no, para en el último instante. La muerte es el mayor silencio. Pero los demonios no pueden atraparme en ella, no debo enfrentarme a nada. Si solo encuentro oscuridad, habré ganado. Y muere. Pero ha perdido.
Marina R. Parpal
Reseñas

Justicia auxiliar #Ann Leckie

FICHA TÉCNICA

Títol original: Ancilliary Justice
Autor: Ann Leckie
Traductor: Victoria Morera
Any de publicació: 2002
Pàgines: 415
ISBN:  978-84-666-5688-7
Saga: Sí, es el primero de la trilogía Imperial Radch


SINOPSIS

En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia.

Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.


RESEÑA


AUTORA

Ann Leckie nació en Ohio el año 1966. Durante su juventud no consiguió publicar ninguna de sus novelas de ciencia ficción, hasta que escribió Justicia Auxiliar. Después de tener a sus hijos, se convirtió en una ama de casa aburrida, por lo que participó en el NaNoWriMo de 2002, donde escribió el borrador de este libro, que ha ganado todos los premios importantes de este género y ha sido nominado en muchos más. Ha tenido muchos trabajos en su vida, y uno de ellos fue el de secretaria de la Unión de Escritores de Ciencia Ficción en Estados Unidos.

TRAMA
La trama nos sitúa en Nilt, el planeta helado de la sinopsis, donde Breq está llevando a cabo su venganza. El libro es totalmente adictivo, aunque no hay demasiada acción, pero no la necesita, desde mi punto de vista. Durante gran parte de la novela la historia salta del presente al pasado, en el que se nos va contando cómo ha ocurrido todo hasta el presente. Me ha parecido mucho más interesante el pasado, tanto por sus personajes como por lo que nos cuenta. Sobre todo no estéis esperando todo el rato el por qué, ya que este tarda bastante en descubrirse, y es mejor ir disfrutando del camino (lo que se tendría que hacer con todos los libros, vamos). Y ya os digo que vale la pena el camino.

Sus personajes me han parecido muy interesantes, sobre todo Breq, o Justicia de Toren. Es genial la manera en la que Leckie ha conseguido crear un narrador en primera persona que a la vez es omnisciente. Al ser la nave puede saber todos los movimientos, sentimientos y a veces pensamientos de los tripulantes de ella misma. Esta IA tiene múltiples cuerpos, llamados auxiliares, con los que se mueve y lleva a cabo los deberes que tiene como nave. Sigue a sus tenientes y su capitana y las obedece en todo lo que puede. Hay momentos en los que pasa diversas veces de un cuerpo a otro, por lo que se van saltando las escenas continuamente sin que haya ninguna distinción. Es un personaje muy complejo e interesante, me ha encantado.

Otro punto que quiero comentar es el mundo en el que se sitúa. Por algunos comentarios que dejan caer, se supone que es un mundo futurista en el que algún punto la humanidad salió de la Tierra y fue conquistando planetas. En el “presente” el Radch es un gran imperio governado por la Lord, que ha ido anexionando los diferentes planetas para volverlos “civilizados”. Este imperio tiene sus propias costumbres y religión, aunque Leckie dice en la entrevista al final de libro que está ligeramente basado en la Roma antigua.
Y un punto muy interesante de esta cultura es el género. Cuando se encuentran en territorio radchaai todos hablan en femenino, pero esto no es más que una “traducción” del idioma.

“Para las radchaais no es relevante ser hombre o mujer y el idioma que hablan, que es el mío, no indica, de ninguna forma, la distinción entre sexos.”

Cuando se encuentran en territorio del imperio hablan en femenino, y Breq piensa siempre así, pero si están en algún otro sitio tienen que tener cuidado no equivocarse del género. La autora explica muy bien este tema en su página web. Ella incluso dice que no sabe el género de muchos de sus personajes, porque este no es un hecho relevante para la trama. Y por lo tanto podréis entender que en un caso como este no mire si cumple los distintos tests.
Algo que me ha molestado es que se sabe el sexo de pocos personajes, pero casi todos son hombres… Si al final van a ser todos hombres, ¿por qué todo el rollo de que no importa el sexo? Pero bueno, la verdad es que me ha gustado mucho el tema de los pronombres menos en esto, es curioso leer una novel sin saber el género de sus personajes. También hay que felicitar a Victoria Morera, la traductora, por llevar a cabo este reto. Tiene que ser dificilísimo, porque además el inglés es un idioma bastante neutro en cuanto a adjetivos y nombres, por ejemplo.

Los temas de los que habla también son muy interesantes. habla de la colonización (las “anexiones” del Rach), de la identidad (con Breq y sus múltiples cuerpos), de una lucha entre conservadores y liberales… Hay que decir que para ser su primero novela, Leckie lo ha hecho realmente bien.

Esta trilogía se supone que está compuesta por libros independientes, aunque al final del primero hay bastantes tramas abiertas, y el final te deja ganas de más, mi miedo ahora es ver cómo resolverá esos puntos con una historia independiente…

OPINIÓN PERSONAL
A pesar de ir con las expectativas muy altas, tanto por su gran cantidad de premios como por las numerosas reseñas positivas que había leído, no me ha decepcionado para nada. Como he dicho, hay poca acción, pero me ha tenido enganchado a sus páginas. Me ha gustado ir descubriendo el mundo, los personajes y sus motivaciones… Aunque supongo que habrá gente que no le gustará del todo por este motivo.
Estoy deseando leer los siguientes libros, aunque por el momento no están en español…

En resumen, una gran novela de ciencia ficción con unos personajes y un mundo genialmente construidos.


VALORACIÓN


¿Lo habéis leído? ¿Queréis hacerlo?
Marina·Relatos

Contacto

Hacía tiempo que investigábamos la señal. La habíamos percibido hacía tan solo unos meses, algo leve y lejano pero claramente artificial. Se barajaron algunas opciones, algunas escépticas propusieron teorías de lo más pintorescas en que esa señal podía ser emitida por medios naturales. Pero desde el principio algo me había dicho que no era así y tenía la ferviente creencia que algo más similar a nosotros de lo que creíamos estaba listo para conocernos.

Y, finalmente, llegó el día en que fuimos capaces de percibir con más claridad la señal. Lo que al principio había sido una imagen borrosa cobró definición y vimos cosas, muchas cosas. Pronto a la imagen se le sumó el sonido y pudimos comprobar que los seres hablaban. Eran bípedas y de una medida menor a la nuestra, con pelo solo en algunas partes del cuerpo. Tardamos en darnos cuenta que se cubrían con telas de diferentes medidas y colores. No tenían una coherencia concreta, ni se definían por una única líder. Empezamos a trabajar, a aprender sobre ellas y sus sociedades, había miles. Parecía imposible hacerse una idea concreta de ese  mundo que según la información que daban estaba tan lejano. Por lo visto, hacía centenares de años que habían lanzado las imágenes al universo. ¿Acaso se habrían extinguido en ese período de tiempo? Era la primera cultura alienígena con la que hacíamos contacto y nos era imposible hacer nada más que mandar imágenes de vuelta y esperar que las recibieran en medio milenio. Aunque nuestra tecnología parecía superior, quizá tardaba menos. ¿Pero cómo sabríamos que nuestro mensaje se recibía, si debíamos esperar siglos antes de conocer la respuesta? La euforia de saber que no estábamos solas en el universo se me contagió solo por un instante, mientras veíamos las imágenes y antes de ver evidencias del tiempo pasado desde su creación y lanzamiento. Después me invadió una profunda desazón, jamás vería el desenlace de esa historia. Y, aunque debía estar orgullosa y feliz por mi civilización y sus futuras científicas, no era así, solo sentía decepción. Callé y sonreí ante mis compañeras, seríamos premiadas y las líderes de todo el mundo querrían conocer al equipo que descubrió otra vida en el universo. ¡Seremos ricas! Exclamó alguien. Yo solo asentí.

Recuerdo esto desde la maltrecha habitación que ocupo desde que me volví demasiado mayor mientras miro en la pantalla las astronautas encargadas de ir a conocer a nuestras vecinas espaciales. La sonda que mandaron las que ocuparon nuestro lugar ha vuelto con buenas noticias y más rápido que las imágenes: la especie aún existe y quiere conocernos. Nadie me ha invitado, una vieja gloria poco original.
Marina R. Parpal
Proceso

Capítulo 1: Postrimería o El origen de todo

Aprovechando que me ha tocado inaugurar esta nueva sección, me gustaría hablaros de un relato muy especial para mí: Postrimería. Este fue uno de los primeros relatos que escribí de manera más seria, hasta entonces solo había escrito el inicio de decenas de novelas que no habían llegado ni a las 10 páginas (y pocas eran las que llegaban a tanto). Pero que no escribiera en serio no significa que no creara, porque nunca he dejado de crear mundos e historias, pero no conseguía plasmarlos de la manera que quería. No me convencían como estaban escritos, y los empezaba una y otra vez hasta que dejaba la historia estancada y se perdía entre mis recuerdos.
El origen de Postrimería, aunque suene a cliché, fue a través de un sueño. Ese sueño también lo plasmé, aunque cambié varios detalles, en Ocaso, y acabé dándole otro trasfondo (finalmente es un sueño de Will, obsesionado con el niño que despareció en Litha).
En este sueño yo estaba en una especie de parque de atracciones, y me subía a la montaña rusa. Cuando esta estaba en el punto más alto, se desplomaba y yo caía con ella, pero al aterrizar no me había hecho ningún daño. Miraba a mi alrededor pero no veía nadie, hasta que, investigando un poco, veía a alguien bajar unas escaleras. Me decidí a bajarlas y allí había una especie de sala de espera, donde había bastante gente. Aquí es donde empieza a cambiar el sueño del relato, porque en mi sueño nos cansábamos de esperar y decidíamos jugar a una especie de balonmano (no me preguntéis por qué, yo tampoco logro comprenderlo). Poco a poco me empezaba a dar cuenta de que las paredes y las camisetas de la gente se estaban volviendo rojas, y fue cuando comprendí que estaba muerto, y había acabado en el infierno. Completamente asustado, corría escaleras arriba y llegaba al exterior, donde había gente. Empezaba a gritarles y a moverme delante suyo, pero nadie me veía, a excepción de una señora en silla de ruedas que reía sin parar: estaba loca. Aquí mi sueño vuelve a degenerar, porque varias personas también intentan subir las escaleras y yo las intentaba parar tirándoles sillas que habían aparecido de la nada. Y supongo que me desperté poco después.
Este sueño me encantó, a pesar del miedo que había pasado, y fue lo que me impulsó a escribirlo. Al principio se convirtió en varias redacciones del instituto, que aproveché para ir probando varias cosas, hasta que decidí dejar solo la esencia y cambiarlo todo. 
Y dándole vueltas acabé convirtiendo este sueño en una actualización del mito de Caronte, que es como ha acabado definitivamente. Presenté este relato al concurso literario de mi instituto, pero no gané. Y fue gracias a esto que decidí escribir más, intentando mejorar con cada relato que escribiera. A día de hoy aún no he ganado ningún concurso de relatos ni nada parecido, y sigo escribiendo para mejorar. 
Postrimería sentó las bases de lo que acabaría llamándose “Diégesis“, el nombre que le he puesto al mundo que he creado, y donde se sitúan la mayoría de relatos que hay en este blog. Me gusta ver como los diferentes personajes que he creado a lo largo de los años se relacionan entre sí, como van creando una historia conjunta desde sus diferentes puntos de vista. Como he dicho antes, nunca he dejado de imaginar, aunque no escribiera, y a partir de Postrimería esas historias enterradas en el fondo de mi memoria volvieron a surgir, muchas de ellas algo cambiadas, y fue cuando empecé a escribir con más ganas.
Me estoy alargando mucho para la moraleja a la que quiero llegar: escribe. Ya, no es demasiado profunda, pero es lo que quiero deciros. Nada debe impedir que creéis aquellos que os guste, ni el fracaso ni siquiera vosotros mismos. Así que, si de verdad quieres escribir, ponte a hacerlo ya.
52 Retos·Guille·Relatos

#28 Coro

 Escribe un relato en el cual el personaje principal se despierta con una llave agarrada en su mano. Céntrate en cómo llegó a tener esa llave y qué abre.
“Y ahora, despierta.”
Mis parpados se van abriendo lentamente, dejando pasar la luz hacia mi retina. Me incorporo con dificultad (no he dormido bien) y entonces me doy cuenta de que hay algo frío en mi puño cerrado. Mi mano se abre y me muestra una pequeña llave negra, oxidada. La acerco a la ventana, en busca de alguna pista sobre su origen, pero es completamente lisa. Oigo unas voces en el pasillo y me guardo la llave en el zapato, no quiero que me quiten el único objeto que tengo.
Se oye un ruido de llaves y se abre la puerta (nota mental: probar de abrirla con mi llave más tarde). Un carcelero entra y trae consigo un chico de unos 20 años, que mira al suelo como avergonzado.
-Te traigo un nuevo compañero de juegos, espero que lo paséis bien.

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Proceso

El Proceso: Introducción

Los escritores siempre se quejan cuando periodistas y fans les preguntan el típico: ¿Y de dónde sacas las ideas? 

Pues bien, aunque nadie nos lo haya preguntado a nosotros, hemos decidido crear esta nueva sección sobre el proceso de escritura de nuestros relatos. ¿Por qué ese personaje se llama de esa manera? ¿Y de dónde salió la idea de escribir un libro sobre tejer bufandas*?

No sabemos muy bien por dónde va a ir, la iremos escribiendo sobre la marcha, así que por si acaso no os prometemos nada. Solo esperamos que os guste la iniciativa, a ver si aquellos a los que les gusta crear se animan también a explicar el origen de sus historias.
Así pues, sin mas dilación, os damos la bienvenida al fondo de nuestra mente.
*Un aplauso a aquellos que han pillado la referencia, os quiero.