52 Retos·Guille·Relatos

#31 Tour

Escribe una historia que incluya las palabras: “billete”, “magia” y “sordo”.

-Hola a todos y bienvenidos a esta nuestra nave. Antes de empezar me gustaría agradecerles que hayan contratado nuestros servicios y deseo que pasen una buena velada.

La sonriente mujer apretó un botón de su brazalete y las puertas que tenía detrás se abrieron. Los visitantes avanzaron hacia el pasillo que se abría ante ellos y muchos empezaron a tomar “fotografías” con sus distintos aparatos tecnológicos. Había seres de toda clase en ese grupo, desde los plutonianos con sus tentáculos a las nebulosas de gas del planeta Miuleh. Todos tenían sus chips traductores, que les permitía entender el perfecto inglés de la guía (excepto los gases, que no tenían forma sólida, lo que les hacía ser sordos, mudos, ciegos… pero con una capacidad telepática que hacía que no necesitaran nada más).
La guía les llevó hasta una sala de proyección, en la que cada uno de ellos se sentó en una butaca (a excepción de los tres seres gaseosos, que se limitaron a flotar por encima de todos ellos) y esperaron a que empezara el espectáculo.
Las luces se fueron apagando hasta que la sala quedó a oscuras, menos por una gran esfera que apareció de la nada delante de ellos.
-Esta es la Tierra -la guía estaba de pie al lado de la proyección, a la que ya empezaba a verse el color azul a medida que iba creciendo delante de los espectadores-. Nosotros la encontramos hace miles y miles de años, cuando no era más que un páramo desierto, a excepción de la vida marina.

En este punto la Tierra creció hasta mostrar solo el fondo del océano, en el que se veían seres de todos los tamaños y formas. Los plutonianos se removieron en su asiento, ante lo similares que eran a esas criaturas, y se preguntaron cuál sería el origen de su existencia.
-Bonito, ¿eh? Pero no lo suficientemente entretenido. Los observamos durante mucho tiempo, estudiándolos para saber qué hacer con ellos. Y un día decidimos darles el regalo de la evolución. Escogimos la especie que nos pareció más interesante y le dimos la oportunidad de colonizar el mundo terrestre.
De entre toda la fauna primitiva un animal empezó a desarrollar patas y llegó a tierra firme, donde creció y se dividió en otras muchas especies. La proyección avanzó a cámara rápida hasta que los dinosaurios aparecieron en pantalla. En ese momento unas naves aterrizaron en la Tierra y uno a uno fueron diezmando la población de estos seres.
-Como ya sabéis, la inauguración del Zoológico Bodeano de la Tierra acabó con la población de dinosaurios. Creíamos que una gran cacería sería buena para la publicidad. Pero aprendimos de nuestros errores y acabamos formando esta gran atracción turística. Los dinosaurios pasaron a los homínidos, y estos finalmente a los seres que hoy conocemos como humanos.
En la proyección se mostró la evolución humana hasta el descubrimiento del fuego. El holograma desapareció y las luces volvieron a encenderse.
-Ahora, si me siguen, les llevaré a nuestros observadores, desde los cuales podrán usar nuestros satélites para admirar la primitiva vida de los humanos.
Todos se levantaron de sus asientos, pero se quedaron quietos mirando al techo (aquellos que tenían ojos), donde los gaseosos estaban haciendo una fusión. Dos de los seres gaseosos habían unido sus cuerpos formando una nueva nebulosa, de unos tonos esmeralda brillantes. Los demás turistas se asquearon, mirando a otros lados o exclamando lo horrendos que eran los colores. La guía les instó a que salieran de allí y llamó a seguridad, que se llevó a la masa fusionada reluciente aspirándoles en un contenedor de vidrio.
La humana les condujo por un pasillo acristalado, a través del cual podían ver a científicos bodeanos trabajando en sus laboratorios.
-A su derecha podrán observar como se produce la transformación en ser humano.
Todos se pararon y prepararon sus máquinas fotográficas. En una habitación de paredes transparentes había un bodeano joven (de muy buen ver, todo sea dicho), que apretó un botón y su cuerpo se convulsionó mientras un gas llenaba la habitación y las paredes vibraban. Cuando el humo se dispersó apareció como por arte de magia una mujer desnuda, sonriente, que saludó a los turistas.
-Antes usábamos una solución intravenosa, pero debido a la naturaliza tan diferente de las especies del Universo -dijo la guía, mirando al último gaseano del grupo- tuvimos que cambiar nuestro método. Ahora disponemos de esta nueva versión, mucha más rápida e indolora, que podrán contratar al acabar este tour, si lo desean. Siganme, por favor.
Un crafiano (un ser alado, pequeño y con la cara llena de tentáculos) se quedó tomando notas un momento, pero en seguida volvió con el grupo. De esa sala pasaron al observatorio, una habitación llena de pantallas con teclados (los bodeanos se sorprendieron cuando los humanos crearon los ordenadores, porque se parecían mucho a estos objetos. Quizá alguien había extraviado uno en la Tierra y alguien lo había encontrado…). Cada turista se paró delante de uno y tras un pequeño vídeo explicando cómo se usaba este aparato, se pusieron a ver a los humanos.
Primero tenían que escoger la dimensión que querían observar: la mayoría escogía en la que estaban, pero alguno (como el crafiano) escogió la prehistórica, y fue avanzando en las dimensiones donde los humanos se habían estancado en una época por culpa de los bodeanos, para poder ver de primera mano la historia.
Allí pasaron un buen rato, hasta que le llegó un mensaje a la guía que le decía que la visita se estaba acabando.
-Bueno, señores, espero que les haya gustado este pequeño vistazo por el mundo terrestre. Ahora pasaremos al final de la visita, donde podrán contratar loa servicios de metamorfosis y así ver a los humanos con sus propios apéndices visuales o sentidos similares. Si no, pueden ir a la tienda de souvenirs, donde podrán utilizar los billetes humanos que han obtenido al entrar para comprar artefactos terrestres de lo más variados.
Salieron de la sala, aunque aún estaban las pantallas encendidas, donde se veían distintas escenas terrestres realmente curiosas. Un miembro de mantenimiento entró para apagar los monitores, cuando vio que una de las pantallas (la de la dimensión 23) mostraba interferencias.
Guillermo Domínguez

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