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#49 Solsticio

Crea una ficción a partir de una fiesta o celebración propia de tu municipio/ciudad/país.

 

-Bienvenidos a todos. Me alegra ver tantas caras que repiten año tras año, aunque este haya sido uno difícil.

Carlos agachó la cabeza y posó la mirada sobre la copa que tenía en la mano. Mara le estaba mirando desde el fondo de la habitación, y cuando sus miradas se cruzaron esta le sonrió. Él dibujó una media sonrisa en su cara y continuó con el discurso, alzando la voz para que se oyera por encima de la música.

-Los que ya sois habituales de esta fiesta ya sabéis de qué va, pero esto va para todos aquellos despistados o que no habían venido hasta hoy. Cada año en Fara se celebra el Solsticio de Verano, pero no hay actos ni bailes ni nada del estilo. Los únicos que lo celebran como tal son los ancianos de la residencia que hay aquí al lado, supongo que todos habréis oído la que tienen aquí montada. Un año me cansé de tanta juerga y entre unos cuantos montamos esta “anti-fiesta”. ¡Y dada la gran cantidad de gente que ha venido hoy podemos decir que ha sido todo un éxito! -los invitados gritaron y silbaron a su anfitrión-. Durante estos años he tenido un gran grupo de amigos que me han ayudado, y junto a mí siempre ha estado Ariane. Como todos sabéis el año pasado falleció en un accidente de tráfico. Esto va para ti, Ariane.

Todos alzaron sus copas y bebieron de ellas.

-Con esto doy la fiesta por inaugurada, ahora a pasárnoslo bien y, sobre todo, ¡a demostrarles a esos ancianos quién man…!

Carlos cayó de las escaleras donde estaba y rodó hasta abajo. Se oyó un grito y los que estaban más cerca de él corrieron a socorrerle. Le dieron la vuelta y vieron como le salía espuma por la boca y todas sus extremidades se convulsionaban.

 

La policía llegó un cuarto de hora más tarde. Por suerte alguien había tapado el cadáver con una sábana, y habían cerrado la puerta para que nadie saliera. Los inspectores Vinter y Janssen anunciaron que serían los encargos de resolver el caso, y que hasta que no hubieran interrogado a cada uno de los asistentes no podrían salir de allí. Una ambulancia se llevó el cuerpo y un equipo de la policía forense metió los trozos de la copa rota de Carlos y la metió en una bolsa.

-¿Qué coño está pasando? ¿Y tú por qué estás tan tranquila? Joder, ¿No podemos ir a alguna fiesta sin que pase alguna desgracia?

Nic había logrado encontrar a Mara después del caos inicial. Ahora los inspectores se habían llevado a sus amigos Cam y Fran para interrogarlos y estaban esperando el momento de que les tocara su turno.

-Porque he estado hablando con Rita. Dice que el inspector Vinter es uno de los más competentes de todo Fara, que lo resolverá enseguida y podremos irnos. Vamos fuera, por fa, que al final me dará un golpe de calor.

Salieron a la terraza, donde la gente daba vueltas de un lado a otro, nerviosos. Miraron desde la verja y vieron a unos agentes apostados en la puerta de la mansión. Bajando aquella calle estaba el asilo con el que se estaban “rebelando”, que ya había acabado la fiesta. No sabían si era por la hora o por lo que acababa de pasar.

-Necesito volver a mi casa, no soporto estar aquí -Nic no paraba de tocarse el hombro, hacía unos años se lo había dislocado y ahora cada vez que se ponía nerviosos se lo tocaba-.

-Yo igual. Y suerte que no han venido ni Dália ni David. Rita seguro que se lo hubiera pasado bien haciendo de periodista por la escena del crimen. Lástima que esté en una gala del ayuntamiento con todos esos ricachones. Me hubiera gustado que hubiera venido, a ver si este año se saca otro pecho, que el derecho ya lo enseñó el año pasado.

-Ah, estáis aquí -Cam salió a la terraza cogido de la mano de Fran y sus amigos le hicieron preguntas sobre el interrogatorio-. Bueno es bastante parecido a los de las películas, que si dónde estaba cuando había muerto (pues con todo el mundo, le he dicho), que de qué conocía a Carlos, si sabía de algún enemigo que podía tener… Ahora creo que no están interrogando a nadie, estaban hablando entre ellos.

-Sí, a mí igual -dijo Fran-. Nos han separado y cada uno ha ido con uno de los dos inspectores. El mío me ha preguntado si sabía la contraseña de su ordenador, que no pueden entrar y no ha venido ningún informático. ¿Tú la sabes, Mara? Eres la que mejor lo conoce. Conocía…

-Mmm quizá sí, voy a hablar con los inspectores -y se metió en la mansión-.

 

-¿Alguna pista? -le preguntó Will, el inspector Vinter, a su compañero Tym-.

-Qué va, nadie sabía de ningún enemigo y parece que ninguno era amigo íntimo de la víctima. Lástima que no haya ningún mayordomo, aunque hubiera sido demasiado cliché. Pero al menos nadie ha salido de aquí, el asesino está entre nosotros -Tym puso cara seria, pero le duró unos segundos antes de soltar una carcajada-. Ahora en serio, esto es muy Agatha Christie, lo malo es que hay demasiado invitados.
-Nunca vas a escribir un libro y lo sabes.

-Hay gente que no tiene hermanas escritoras que hagan best-sellers sobre su vida.

-Hola, ¿inspectores? -los dos compañeros se giraron y vieron a una joven con el pelo castaño y rizado a la que aún no habían interrogado-. Me llamo Mara y era una de las mejores amigas de Carlos, igual puedo ayudarles.

 

Al final la contraseña había sido “pipo23”: el perro que había tenido de niño y el día de su cumpleaños. Después de un piedra-papel-tijeras le había tocado a Tym quedarse en el ordenador mientras Will interrogaba a los demás invitados. Will y Mara bajaron las escaleras mientas hablaban de la víctima. Ella le dijo que Carlos era muy reservado, de ahí que pocos de los invitados le conocieran poco. Y aún se había encerrado más en sí mismo tras la muerte de su novia Ariane. Will ya había oído trozos de la historia por algunos invitados, pero lo que no sabía era que Carlos culpaba del accidente al padre de Ariane.

-Yo no me encargué del caso, pero lo clasificaron como un accidente, esa carretera ya ha visto desgracias parecidas.

-¿Y qué me dice de cuando atacó a aquella chica unas semanas más tarde? Carlos creía que había sido una estrategia para acabar en el psiquiátrico en vez de ir a la cárcel, porque sabía que le acabarían juzgando.

Los dos iban en el coche cuando Ariane había muerto, pero el padre sobrevivió. Al no poder soportar el peso de la muerte de su hija había acabado sufriendo una especie de brote psicótico y había atacado a una chica en la calle al creer que se trataba de Ariane. Carlos lo había pasado muy mal tras su muerte y había acabado metiéndose en las drogas.

-Pero nada muy grave, nunca había tenido problemas con la policía ni nada por el estilo.

Al llegar a la sala de estar oyeron alboroto en la terraza, donde a un chico le estaba dando un ataque de pánico y gritaba que le dejaran salir.

-¡Nic! -Mara le dijo a Will que ya hablarían después, que ahora tenía que ocuparse de su amigo-.

El inspector Vinter volvió a la cocina, donde hacía los interrogatorios, y se encontró con la capitana Mata, su jefa.

-Te creías que te iba a dejar solo en un caso como este, ¿eh? Los de la forense me han dicho que ha sido fácil identificar el supuesto veneno: es Novo. No me extrañaría que más de la mitad tuviera un poco de ella encima.

Los últimos meses había sufrido una plaga de esa nueva droga. Normalmente no venía en cantidades suficientes como para provocar una sobredosis, pero ya se habían encontrado algunos casos. Era un potente alucinógeno, que provocaba sobre todo ilusiones auditivas. Will había estado esperando que se tratara de algún tipo de veneno raro y así poder identificar al asesino más fácilmente. Parecía que tendrían que quedarse más rato allí.

 

-Ya estoy mejor, gracias.

Nic hacía respiraciones lentas y profundas y se tocaba el hombro mientras un agente le calmaba. Le habían dado un tranquilizante y parecía que le había ido bien. Mara se sentó a su lado y le acarició el brazo.

-Si es que… No se te puede dejar solo, de verdad.

-Mara, ¿puedes venir un momento?

El inspector Vinter la llamó desde la puerta de la terraza y ella, tras decirle a Nic que vendría en un momento, se metió en la casa.

-Por casualidad la droga que tomaba Carlos no sería Novo, ¿verdad?

-Pues sí, ¿por?

-Hemos encontrado trazas en el vaso que estaba bebiendo. ¿Crees que la habría mezclado con el alcohol para que le subiera más?

-Que yo sepa nunca lo había hecho. Además, aún no había tomado nada, normalmente se lo guardaba para cuando el alcohol ya le hubiera subido y así notar más el efecto. Y no tomaba demasiado, o no tanto como para sufrir una sobredosis, eso seguro.

 

Tym hacía girar la rueda del ratón, bajando la bandeja de entrada del correo (que tenía la misma contraseña que el propio ordenador) en busca de algo sospechoso. Solo había mensajes de la universidad y el registro en una web porno. De pronto encontró en la papelera un cambio de contraseña para una página llamada “el Chubasquero Rojo”. Investigó en internet y descubrió que era una web de chat que confería “privacidad absoluta a sus clientes”. Utilizó la misma contraseña con la web, sin resultados. Probó a cambiar la contraseña de nuevo con el mensaje, y tampoco pudo entrar.

-¡Joder! -exclamó y golpeó en la mesa-.

Por detrás un forense se sobresaltó, pero en seguida volvió a su trabajo.

 

Mientras la capitana Mata llamaba a los inspectores más especializados en Novo Will siguió interrogando a los invitados que faltaban, pero ya había llegado a un punto muerto. Le tocaba interrogar a Nic, al que había dejado para el final por su ataque de pánico. Él le pidió a Mara que le acompañara, y esta lo hizo. No conocía a Carlos más allá del instituto, en el que ni siquiera habían coincidido en la misma clase.

En el piso de arriba los forenses habían acabado de investigar la habitación de Carlos, y pasaron a la habitación de los padres, aunque no tenían muchas esperanzas de encontrar alguna pista. Cuando salieron de la habitación Tym cerró la puerta suavemente e hizo una llamada.

-¿Mel? Necesito tu ayuda.

 

-Un informante me ha dicho que habían visto a Carlos varias veces comprar Novo, pero en bolsas pequeñas, con eso no se puede morir nadie. Tampoco han hecho ningún pedido exagerado en las últimas semanas. O el asesinato lo prepararon con demasiada antelación o lo compraron en otra parte.

-Voy a hablar otra vez con Mara, quizá sepa si había comprado en otra parte o…

-No podemos encerrarlos aquí más tiempo, Will. Se están poniendo nerviosos, saben que ya les hemos interrogado a todos. Además seguro que a estas horas todo el pueblo lo sabe.

-¿Y qué hacemos? El asesino debe estar entre ellos, no podemos soltarlos a todos así como así.

-Solo te digo que no tardes mucho.

El móvil de Will sonó, había recibido un mensaje de Tym diciéndole que subiera, que había resuelto el caso.

Cuando Will y Mata entraron en la habitación Tym estaba mirando un vídeo en el que salía Carlos hablando. Lo paró y les explicó que había conseguido entrar en “el Chubasquero Rojo”, donde había encontrado un chat con una tal “JirafaNegra”. Había hablado con la jirafa de preparar su suicidio, ya tenía el Novo preparado y había ocultado todas las pistas que pudieran incriminarlos. Después de explicárselo todo, puso el vídeo desde el principio y lo vieron los tres.

-Hola a todos. Si estáis viendo este vídeo es que estoy muerto. Bueno sé que es un cliché, pero es la verdad. ¿O no? También quiere decir que la policía ha atrapado a alguien, una persona que es inocente. La policía no ha podido resolver el caso, y al ser tan incompetentes como son han atrapado al primero que pasaba, seguro. Pues estoy aquí para contaros la verdad: nadie me ha matado. Nadie aparte de mí. Durante estos meses he estado guardando un poco de Novo cada vez que compraba, hasta llegar a la cantidad necesaria para morir. Vi en las noticias que la muerte es bastante plácida, te sumerges en tus alucinaciones mientras y no sientes nada mientras empiezas a convulsionar y tus órganos se apagan. Y la policía no ha podido averiguar nada de esto. Si esto no os demuestra su inutilidad no sé qué lo va hacer. Vivimos tranquilos sabiendo que están ahí para protegernos, pero eso no es verdad. ¿Cuántos culpables vagan ahora mismo por las calles? No quiero ni saberlo. Todos os acordáis de Ariane. Su padre la mató y, ¿qué hicieron los polis? Hasta que otra chica no sufrió por su culpa no hicieron nada con él, y tan solo lo enviaron a un psiquiátrico. Ese hombre merece pudrirse en prisión hasta el fin de sus días. Que recaiga sobre vuestras conciencias.

 

Los invitados fueron saliendo, aliviados, y cada uno se fue a su casa. Los tres policías estaban hablando en la cocina, decidiendo qué dirían a la prensa, cuando Mara les interrumpió y Will salió fuera a hablar con ella. Will le hizo prometer que no se lo diría a nadie y le contó todo lo que habían descubierto. Mara no dejó de repetir que no, que Carlos ni hubiera hecho algo así.

-La ira es un arma demasiado fuerte.

Will la abrazó y ella se fue. Poco después desalojaron la mansión y cerraron la puerta a cal y canto.

 

Cuando Mara llegó a casa sus padres ya estaban durmiendo. La única que le saludó fue su gata, que estaba estirada en su cama. Se desmaquilló y se puso el pijama. Encendió el ordenador y se metió en “el Chubasquero Rojo”. Borró todos los mensajes que había enviado a Carlos e incluso eliminó el vídeo, ya no lo iba a necesitar. Canceló su cuenta y cerró el portátil.

 

La fiesta que la residencia de ancianos es real, y es muy molesta. Se pasan toda la tarde y parte de la noche con la música a tope y haciendo ruido. Nunca he hecho esta “anti-fiesta”, pero no sería mala idea. Para que después digan de los jóvenes…

Guillermo Domínguez

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