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Capítulo 5: Apocalipsis C

En el capítulo de hoy os contaré una historia que ya expliqué (aunque de forma bastante resumida) en Fulgor. Os ha gustado la referencia a la saga de Loureiro, ¿eh? Que conste que no la he leído ni lo pienso hacer.
Como ya os expliqué en la primera entrada de esta sección, casi todos mis relatos están relacionados. En ellos tengo diversas tramas aún por acabar y una de ellas es la de Casandra. Hubo un tiempo en el que tenía bastantes deja vus, lo que intenté plasmar en un relato pero sin que ninguna idea me llegara a gustar. Y al final decidí hacer una de interpretación del mito griego de Casandra, como ya hice con Postrimería y el de Caronte.
Y así surgió Hermana de los hombres*, que pudisteis leer la semana pasada, en el que una chica llamada Casandra podía ver el futuro sin poder cambiarlo. Ella había visto en su propio futuro, que era perfecto, pero el hecho de que ya lo supiera todo de antemano le quitaba las ganas de vivir esa vida.

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Capítulo 4: Matar a una Rita

Efectivamente, tengo ganas de matar a Rita. Si no la conocéis ella es una estudiante de periodismo con un blog en el que cuelga noticias de su pueblo y que algún día acabará casándose con David, su mejor amigo y que después de sufrir un accidente tiene amnesia anterógrada.
Igual os suena un poco esta descripción (menos la parte de que está casada), y es que Rita está ligeramente basada en Marina. Surgió de un reto de ELDE del año pasado, Crónica de un acosador de famosos, en la que nos imaginaba a Marina y a mi en un Burger King cuando nos encontrábamos con Patrick Rothfuss. Como os podréis imaginar le cantábamos las cuarenta por hacernos sufrir como lo hace sin publicar el tercer libro. Pues al cabo de un tiempo con otro reto (qué queréis, 52 relatos dan para mucho) descubría que David, por algún motivo no podía generar nuevos recuerdos, pero Rita estaba allí para ayudarle. Y así fue como estos dos personajes, basados en nosotros, entraron en Diégesis.

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Capítulo 3: Thule o Dejar que la imaginación gane terreno

Estaremos todos de acuerdo en que las historias no se escriben solas, ¿no? Si a vosotros sí por favor decidme cómo lo hacéis. Y no vale hacer el truco de Stephen King de estar tan borracho y drogado que después te despiertas con un best-seller entre tus brazos y no te acuerdas de haberlo escrito (esto le pasó con Cujo).
Pero aquellos que lleváis un tiempo con esto de escribir también coincidiréis conmigo que a veces SÍ se escriben solas. Hay ocasiones en las que tus manos se empiezan a mover por arte de magia y te aparecen tramas de la nada o personajes nuevos o los que ya habías creado hacen cosas que no sabías que podían hacer. No puedo decir que me pase mucho, pero sí es verdad que hasta que no empiezo a escribir me cuesta mucho pensar qué va a ocurrir en mis relatos. No es hasta que ya hay algunas líneas sobre el papel que la imaginación empieza a funcionar y a veces incluso tengo que parar para apuntar todo lo que se me ha ocurrido. (Como contrapartida a esto hay relatos en los que he tenido que parar a apuntarlo todo y que después cuando acababa no me apetecía escribir más y dejaba el relato tirado durante meses.)
Un ejemplo de esto fue la profesora Shipp (un burdo intento de ponerle el apellido “Barquero” de un profesor de mi infancia sin que se notara de donde venía), de Thule. Este relato es de esos que os hablé en el primer Proceso, que llevaba con la idea en mente muchos años. Lo empecé varias veces sin que ninguna me convenciera y al final lo dejé reposar. Y volvió hace poco para formar parte de los retos de El Libro del Escritor. Pues cuando empecé a escribir este relato, sin que mi mente siquiera pensara en ningún profesor, apareció esta mujer, que aunque no aporta demasiado, queda muy bonita en la historia.
Como conclusión (sí, tranquilos, que ya llegamos) os quería decir aquello que ya habréis leído muchas veces. “La inspiración te tiene que ver trabajando.” Si no sabes por dónde va a ir tu historia escríbela hasta donde tengas pensado y deja que sea ella la que decida su propio camino. Con esto no quiero decir que dejéis de lado toda planificación, pero es que yo soy más de brújula que de mapa. Y sí, vuelvo a lo que ya dije el primer día: escribe. Estos “procesos” no son más que una excusa para motivaros (y por consiguiente a mí mismo) a escribir. Deja que los pensamientos fluyan y se esculpan sobre el papel. Y déjales respirar de vez en cuando, aflójales las cadenas y que salgan a jugar, nunca sabes lo que pueden traer de vuelta.
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Capítulo 2: Sobre los títulos raros de mis relatos

Recientemente una persona (hola, Marina, sé que estás leyendo esto y quiero decirte que llegas tarde a algo, seguro) me preguntó de dónde sacaba los nombres de los títulos, que siempre ponía cosas raras, así que he decidido escribir sobre esto por si alguien más se siente como ella.
Antes de nada quiero comentar que suelo poner títulos de una sola palabra, me gustan mucho más. Dejo más a la imaginación y es mucha más fácil buscar una palabra que unas cuantas (sí, suelo ir a lo fácil). Un 90% o más de los títulos son de una sola palabra, y los que no es por algún motivo especial, normalmente porque es un guiño a algo (como Relato de una isla desconocida, en referencia al “cuento” de Saramago). También podréis ver mi obsesión con la cultura griega, que me ha ayudado a poner nombre tanto a relatos como personajes, y en cuyos mitos me he basado para algunas de mis historias.
Así que, sin más dilación, aquí os dejo un pequeño glosario de aquellas palabras poco conocidas, y que seguro que no parará de crecer:
  • Thule: es la aldea esquimal más al norte del planeta. Leí este nombre en un relato de Edgar Allan Poe, creo, y me gusto tanto como suena como el significado, así que le puse ese nombre al pueblo donde vivieron Will y Sofie (los protagonistas del relato) durante su infancia.
  • Diapédesis “(del griego diapedan, atravesar) es el paso de elementos formes de la sangre (por ejemplo, leucocitos) a través de fenestraciones (ventanas) en los capilares para dirigirse al foco de infección sin que se produzca lesión capilar”. Vamos, lo que hacen los glóbulos blancos para entrar en un tejido. En clase nos enseñaron este concepto, que se me quedó marcado, y creo que le va muy bien al relato que pone nombre, donde se explica el paso de un sitio a otro, y en el que la sangre también juega un papel especial.
  • Canícula: período más caluroso del año. El reto iba de hacer que la estación del año en la que estuviera ambientado tuviera su peso, y yo lo hice del verano, de ahí el título (como curiosidad, la protagonista es Sofie, de Thule).
  • Pugilato: contienda o pelea a puñetazos entre dos o más personas. Este relato consistía en hacer una escena de mucha acción, y al final hice una pelea de boxeo ilegal. (Curiosidad 2: antes de hacer esta historia, tenía pensado hacer la pelea de Thule para este reto, pero al final quedó muy largo y la pelea no era lo más importante, así que lo puse en otro reto distinto y tuve que pensar esta idea).
  • Postrimería: último período o última etapa de una cosa o de la vida de una persona. Como habréis visto, no me gustan los nombres típicos, siempre intento buscar un sinónimo molón, y de ahí salió este nombre. Este relato (vuelven las curiosidades, amigos) es la versión original de Diapédesis, y fue de los primeros relatos “en serio” que escribí, como ya dije en el Proceso anterior.
  • Locus Amoenus: es un tópico literario que se refiere al lugar ideal, ya que de eso debía hablar en el relato (aunque yo uso ese lugar como símbolo, me distancié un poco del reto).
  • Auriga: hombre que, en la Antigüedad clásica, conducía un carro de carreras en el circo. De vuelta a mi fijación por Grecia. Me gustó el mito del carro alado de Platón, y el nombre de auriga quedaba muy bien con la profesión del protagonista de este relato (en el que se mencionan varios nombres de mitos griegos, por cierto).
  • Litha: es el solsticio de verano, y esta fecha acabó convirtiéndose en San Juan, festividad de la que va el relato (Curiosidad 4: el retorno. Aunque no se diga su nombre, el polícia que investiga el caso del niño desaparecido es Will, de Thule. Me gusta mucho relacionar mis relatos de esta manera, y así puedo seguirles la pista a mis personajes y ver como se relacionan entre ellos).
  • φῐλίᾱ: traducido sería “filia”, que viene siendo amistad, amor, afecto… Aunque en el caso de mi relato se refiere a la primera definición.
  • Psicrófilo: literalmente significa “amantes del frío”, y se refiere a aquellas bacterias que resisten a temperaturas muy bajas (son las culpables de que la comida se estropee en la nevera, por ejemplo). Aunque en este relato es irónico, porque el frío es el que hace huir a los personajes y les lleva a la muerte (o no, este post esta libre de spoilers). Hace tanto de fin de etapa como de supuesto inicio de otra.
  • Diké: es, según la mitología griega, la personificación de la justicia para los humanos, y tiene relación directa con el relato (es un spoiler pero a la vez no lo es, así que sigo manteniendo lo de zona segura).
  • Deimos: la personificación del terror, según los griegos antiguos. En este reto debías escribir sobre dos de tus miedos, y hacer que un personaje sufriera los dos, y de ahí el título.

Y vosotros, ¿cómo escogéis los títulos de vuestros relatos?

Proceso

Capítulo 1: Postrimería o El origen de todo

Aprovechando que me ha tocado inaugurar esta nueva sección, me gustaría hablaros de un relato muy especial para mí: Postrimería. Este fue uno de los primeros relatos que escribí de manera más seria, hasta entonces solo había escrito el inicio de decenas de novelas que no habían llegado ni a las 10 páginas (y pocas eran las que llegaban a tanto). Pero que no escribiera en serio no significa que no creara, porque nunca he dejado de crear mundos e historias, pero no conseguía plasmarlos de la manera que quería. No me convencían como estaban escritos, y los empezaba una y otra vez hasta que dejaba la historia estancada y se perdía entre mis recuerdos.
El origen de Postrimería, aunque suene a cliché, fue a través de un sueño. Ese sueño también lo plasmé, aunque cambié varios detalles, en Ocaso, y acabé dándole otro trasfondo (finalmente es un sueño de Will, obsesionado con el niño que despareció en Litha).
En este sueño yo estaba en una especie de parque de atracciones, y me subía a la montaña rusa. Cuando esta estaba en el punto más alto, se desplomaba y yo caía con ella, pero al aterrizar no me había hecho ningún daño. Miraba a mi alrededor pero no veía nadie, hasta que, investigando un poco, veía a alguien bajar unas escaleras. Me decidí a bajarlas y allí había una especie de sala de espera, donde había bastante gente. Aquí es donde empieza a cambiar el sueño del relato, porque en mi sueño nos cansábamos de esperar y decidíamos jugar a una especie de balonmano (no me preguntéis por qué, yo tampoco logro comprenderlo). Poco a poco me empezaba a dar cuenta de que las paredes y las camisetas de la gente se estaban volviendo rojas, y fue cuando comprendí que estaba muerto, y había acabado en el infierno. Completamente asustado, corría escaleras arriba y llegaba al exterior, donde había gente. Empezaba a gritarles y a moverme delante suyo, pero nadie me veía, a excepción de una señora en silla de ruedas que reía sin parar: estaba loca. Aquí mi sueño vuelve a degenerar, porque varias personas también intentan subir las escaleras y yo las intentaba parar tirándoles sillas que habían aparecido de la nada. Y supongo que me desperté poco después.
Este sueño me encantó, a pesar del miedo que había pasado, y fue lo que me impulsó a escribirlo. Al principio se convirtió en varias redacciones del instituto, que aproveché para ir probando varias cosas, hasta que decidí dejar solo la esencia y cambiarlo todo. 
Y dándole vueltas acabé convirtiendo este sueño en una actualización del mito de Caronte, que es como ha acabado definitivamente. Presenté este relato al concurso literario de mi instituto, pero no gané. Y fue gracias a esto que decidí escribir más, intentando mejorar con cada relato que escribiera. A día de hoy aún no he ganado ningún concurso de relatos ni nada parecido, y sigo escribiendo para mejorar. 
Postrimería sentó las bases de lo que acabaría llamándose “Diégesis“, el nombre que le he puesto al mundo que he creado, y donde se sitúan la mayoría de relatos que hay en este blog. Me gusta ver como los diferentes personajes que he creado a lo largo de los años se relacionan entre sí, como van creando una historia conjunta desde sus diferentes puntos de vista. Como he dicho antes, nunca he dejado de imaginar, aunque no escribiera, y a partir de Postrimería esas historias enterradas en el fondo de mi memoria volvieron a surgir, muchas de ellas algo cambiadas, y fue cuando empecé a escribir con más ganas.
Me estoy alargando mucho para la moraleja a la que quiero llegar: escribe. Ya, no es demasiado profunda, pero es lo que quiero deciros. Nada debe impedir que creéis aquellos que os guste, ni el fracaso ni siquiera vosotros mismos. Así que, si de verdad quieres escribir, ponte a hacerlo ya.
Proceso

El Proceso: Introducción

Los escritores siempre se quejan cuando periodistas y fans les preguntan el típico: ¿Y de dónde sacas las ideas? 

Pues bien, aunque nadie nos lo haya preguntado a nosotros, hemos decidido crear esta nueva sección sobre el proceso de escritura de nuestros relatos. ¿Por qué ese personaje se llama de esa manera? ¿Y de dónde salió la idea de escribir un libro sobre tejer bufandas*?

No sabemos muy bien por dónde va a ir, la iremos escribiendo sobre la marcha, así que por si acaso no os prometemos nada. Solo esperamos que os guste la iniciativa, a ver si aquellos a los que les gusta crear se animan también a explicar el origen de sus historias.
Así pues, sin mas dilación, os damos la bienvenida al fondo de nuestra mente.
*Un aplauso a aquellos que han pillado la referencia, os quiero.