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Iniciativa Wikipedia for Peace: Women for Peace

Mañana me toca levantarme a las 4am matadme para coger un avión hacia Múnic, de donde sale el tren hacia Jenbach (Austria), lugar en el que pasaré 11 días colaborando con Wikimedia Austria en un campo de trabajo internacional.

¿Qué es un campo de trabajo?

 

 

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Tuve que quitar ortigas, cargar piedras, construir unas escaleras… ¡Pero conseguí mi título de “caballera” del castillo Cabrad!

 

Un campo de trabajo es un voluntariado de corta duración que funciona parecido a unos campamentos. Suelen ser grupos de unas 15 personas de diferentes partes del mundo y las condiciones son más o menos simples (tiendas de campaña, la ducha quizá es un lago…) y duran dos semanas, normalmente. El objetivo es ofrecer tu tiempo y no cobras, pero tampoco te cuesta nada (lo que valga ir hasta el campo).

Hay muchos tipos de voluntariado, en este caso se trata de un proyecto breve e internacional. Para mí, este será el cuarto campo en el participe (¡y el 19 de agosto me voy otra vez a por el quinto!) y siempre lo hago desde la ONG Servicio Civil Internacional (SCI). Hay otras maneras de participar en un campo de trabajo, pero a mí esta es la ONG que más me gusta de momento.

 

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Poder conocer y charlar con una superviviente de Auschwitz es una experiencia que me marcó muchísimo.

El trabajo que se hace en los campos depende de la temática. En los campos de Europa (en los que he participado de momento) el trabajo no suele ser tan duro como en países en vías de desarrollo, como es lógico. Pero hay de todo: desde reconstruir castillos medievales (lo que hice en Eslovaquia el verano pasado) hasta campos de estudio sobre el holocausto (mi primer campo, en Dachau), pasando por quitar malas hierbas, pintar un centro cívico, montar festivales ecológicos, etc. Aunque hay de todo, en SCI todos los campos tienen que tener algo que ver con sus valores (es decir, se pueden organizar campos de trabajo para montar un festival musical para promover la cultura local y los grupos folklóricos, pero no se pueden pedir voluntarios para que te salga más barato producir en tu graja).

 

 

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Una manera gratificante y barata de viajar.

 

Otra característica de los campos de trabajo es que tiene que haber una parte de estudio. Por ejemplo, el año pasado estuve en Glucksburg (Alemania) en un sitio llamado Power Park, donde se mostraban diferentes usos de energías alternativas, con un espacio de experimentos para escuelas que teníamos que repintar. Allí, hicimos varias sesiones de estudio sobre las energías renovables, incluso una voluntaria nos explicó su tesis sobre la biomasa (no entendí nada cuando se volvió técnico, pero era muy interesante).

¿Qué es Wikipedia for Peace?

Se trata de un campo de trabajo un poco diferente a lo habitual. Aunque antes os decía que los hay de todo tipo, la gran mayoría son más parecidos al que hice en Eslovaquia y son raros los que no incluyan trabajo físico. Esta es la cuarta edición de esta iniciativa y la primera que se centra en las mujeres. Está creada por Wikimedia Austria y por SCI Austria.

El objetivo es crear y mejorar artículos sobre 100 mujeres que lucharon o luchan por la paz, aprender sobre ellas y sobre la situación de las mujeres en los diferentes países de origen de los participantes. Además, los miembros del campo aprenderemos cómo funciona Wikipedia y cómo contribuir a que sea más feminista.

El “gender gap” de Wikipedia

La razón por la que el campo Wikipedia for Peace de este año se centre únicamente en mujeres es porque desde la enciclopedia libre se han dado cuenta de que tienen un “gender gap” importante.

Según sus propios datos: aproximadamente el 90% de los editores de Wikipedia son hombres, por lo que hay una gran masculinización de los artículos (la perspectiva de muchos temas a menudo solo refleja la de un solo género). Además, la mayoría de biografías que se encuentran en la enciclopedia son sobre hombres: en la versión en inglés, solo un 15% de las biografías son de mujeres (la relación es similar en la mayoría de idiomas).

Este campo de trabajo no es la primera iniciativa que lanza Wikipedia para intentar mejorar este problema, si entrastéis durante marzo aparecía un banner en la parte superior animando a escribir artículos para el proyecto Women in Red, que es similar a lo que haré yo pero abierto a todos los editores y editoras y de forma individual. Así, que ya sabéis, ¡a contribuir todas a mejorar la enciclopedia libre más consultada!

 

De momento, esto es todo. Cuando vuelva ya os comentaré qué me ha parecido 🙂

Ahora ya es tarde si no os habéis apuntado a ninguno, pero os recomiendo y mucho hacer campos de trabajo. Es muy gratificante sentirte útil y es una manera barata y diferente de viajar, conocer lugares menos turísticos y gente de todo el mundo. ¿Lo habéis hecho alguna vez? ¿Os he conseguido convencer?

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Doris Lessing: Sobre no ganar el Premio Nobel #AdoptaUnaAutora

Seguimos con la iniciativa Adopta Una Autora. La última vez os expliqué quién era Doris Lessing y ahora os traigo el texto de la conferencia para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura que le fue otorgado en 2007. Lessing, por problemas de salud, no participó de la ceremonia en Estocolmo y encargó la lectura de su texto a su editor, Nicholas Pearson.
Esta entrada estaba programada para el día 8 de marzo, ya que la Academia Sueca reconoció la capacidad de la autora para retratar “la épica de la experiencia femenina, y su escepticismo y fuerza visionaria con la que ha examinado una civilización dividida”. Sin embargo, la he retrasado un día por la iniciativa #NosotrasParamos.

Resistencia Lectora agradece muy especialmente a Jonna Petterson, directora de Relaciones Públicas de la Fundación Nobel, su autorización para traducir y publicar este texto.

Sobre no ganar el Premio Nobel
Estoy de pie junto a una puerta y miro a través de remolinos de polvo hacia donde me han dicho que aún existe bosque sin talar. Ayer conduje a través de kilómetros de tocones y restos calcinados de incendios donde, en el ’56, se encontraba el bosque más maravilloso que jamás haya visto, ahora completamente devastado. Las personas tienen que comer. Y necesitan material para encender el fuego.
Me encuentro en el noroeste de Zimbabwe a principios de la década de 1980 y estoy visitando a un amigo que era maestro en una escuela de Londres. Está aquí “para ayudar a África”, como solemos decir. Es un alma genuinamente idealista y las condiciones en que encontró esta escuela le provocaron una depresión de la que le costó mucho recuperarse. Esta escuela se parece a todas las escuelas construidas después de la Independencia. Está compuesta por cuatro grandes aulas de ladrillo uno a continuación del otro, edificados directamente sobre la tierra, uno dos tres cuatro, con medio salón en un extremo, para la biblioteca. En estas aulas hay pizarrones, pero mi amigo guarda las tizas en el bolsillo, para evitar que las roben. No hay ningún atlas ni globo terráqueo en la escuela, tampoco libros de texto, carpetas de ejercicios ni biromes, en la biblioteca no hay libros que a los alumnos les gustaría leer: son volúmenes de universidades estadounidenses, incluso demasiado pesados para levantar, ejemplares descartados de bibliotecas blancas, historias de detectives o títulos similares a Fin de semana en Paris o Felicity encuentra el amor.
Hay una cabra que intenta buscar sustento en unos pastos resecos. El director ha malversado los fondos escolares y se encuentra suspendido, situación que suscita la pregunta habitual para todos nosotros aunque por lo general en contextos más prósperos: ¿Cómo puede ser que estas personas se comporten de tal manera cuando deben saber que todos las están observando?
Mi amigo no tiene dinero porque todo el mundo, alumnos y maestros, le piden prestado cuando cobra el sueldo y probablemente nunca le devuelvan el préstamo. Los alumnos tienen entre seis y veintiséis años porque quienes no pudieron asistir a la escuela antes se encuentran aquí para remediar tal situación. Algunos alumnos recorren muchos kilómetros cada mañana, con lluvia o con sol y a través de ríos. No pueden hacer tareas escolares en sus casas porque no hay electricidad en las aldeas y no es fácil estudiar a la luz de un leño encendido. Las niñas deben ir a buscar agua y cocinar antes de partir hacia la escuela y cuando vuelven de ella.
Mientras estoy con mi amigo en su cuarto, varias personas se acercan tímidamente y todas piden libros. “Por favor, mándanos libros cuando regreses a Londres.” Un hombre dijo: “Nos enseñaron a leer, pero no tenemos libros”. Todas las personas que conocí, todas ellas, pedían libros.
Estuve varios días allí. El polvo volaba por todas partes. Las cañerías se habían roto y las mujeres tenían que acarrear agua desde el río. Otro maestro idealista llegado de Inglaterra estaba enfermo después de ver el estado en que se encontraba esta “escuela”.
El último día de mi visita finalizaba el ciclo lectivo y sacrificaron la cabra. La cortaron a trocitos y la cocinaron en una gran fuente. Era el esperado banquete de fin de ciclo, guiso de cabra y puré. Me alejé de allí antes de que terminara, conduje de vuelta entre calcinados restos y tocones que habían sido bosque.
No creo que muchos alumnos de esta escuela lleguen a obtener premios.

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La "realidad" en Cristina Fernández Cubas

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¿Conocéis la iniciativa de Adopta una autora? Si estáis aquí, probablemente sí. El objetivo de esta iniciativa es dar a conocer la vida y obra de una autora a través de unas cuantas entradas dedicadas exclusivamente a ella. Nosotros hemos decidido participar y yo he adoptado a Cristina Fernández Cubas, una autora española que ganó este año el Premio Nacional de Narrativa.


En los relatos de Cristina Fernández Cubas hay una gran cantidad de temas que se repiten: el poder de las narraciones (poder que suelen poseer mujeres, como Lúnula, Olvido…), la identidad, los dobles, la memoria (“Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos”, recordaba Cubas que dijo Valle-Inclán), la infancia… Pero quizá un tema que está más presente, porque suele englobar en parte a los otros, es el de la realidad. O irrealidad en muchos casos. Y para muestra, un botón:

“Quizá todo sea un engaño. Vemos las cosas cómo nos han enseñado a verlas. […] Una forma de medir, encasillar, sujetar o dominar lo que se nos escapa, lo que no comprendemos. Un ardid para tranquilizarnos, para no formularnos demasiadas preguntas…”

Esta cita pertenece a “La mujer de verde”, que forma parte del libro Agatha en Estambul, y es uno de sus mejores cuentos, según mi opinión. En él una mujer cree reconocer a una compañera de trabajo en todas partes, y descubre que esa mujer que ve (vestida de verde) en realidad está muerta. ¿Pero lo está de verdad?

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Doris Lessing #AdoptaUnaAutora

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¿Conocéis la iniciativa de Adopta una autora? Si estáis aquí, probablemente sí. El objetivo de esta iniciativa es dar a conocer la vida y obra de una autora a través de unas cuantas entradas dedicadas exclusivamente a ella. Nosotros hemos decidido participar y yo he adoptado a Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007.
En esta primera entrada dejadme que os introduzca en la biografía de esta autora.

Doris Lessing (1919-2013)
 
1950

“Estoy convencida de que valoramos el género narrativoporque el modelo está en nuestro cerebro.Nuestros cerebros están diseñados para la narración,para lo consecutivo.”

 
La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007 nació en Khermanshah, Persia (actual Irán), el 22 de octubre de 1919 con el nombre de Doris May Tayler. Sus padres eran británicos y cuando Doris contaba seis años, la familia se instaló al sur de Rhodesia (actual Zimbabwe) para dedicarse a la actividad agrícola. Durante su infancia y adolescencia disfrutó del contacto con la naturaleza africana y descubrió los efectos del colonialismo y el racismo que padecían los pueblos originarios del continente.

“Escribir te hace más humano”

 
A los quince años, Doris abandonó la escuela y continuó sus estudios en forma autodidacta mientras trabajaba como auxiliar de enfermería, taquidactilógrafa y telefonista. En esa época comenzó a escribir sus primeros cuentos y consiguió vender dos a revistas sudafricanas. Se casó por primera vez a los diecinueve años y tuvo dos hijos. En 1943 se divorció y comenzó a militar en el partido comunista. En 1944 se casó con Gottfried Lessing cuyo apellido adoptó para su actividad literaria. Se instaló en Londres en 1949 y se dedicó exclusivamente a escribirVencida por la sabana, su primera novela, apareció en 1950.

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#LeoAutorasOct y qué pasará a partir de ahora

¿Os habéis enterado de que durante el mes de octubre solo se podían leer autoras? Si nos seguís en twitter, seguro que sí. Esta iniciativa se popularizó en Twitter con el hashtag #LeoAutorasOct. El objetivo era conscienciar sobre el número de autoras que se leen frente a los autores. En nuestro caso, antes de empezar este mes, habíamos reseñado 26 autores y 9 autoras y, al hablarlo, nos dimos cuenta de que los números eran aún peores al sumar los libros no reseñados. ¿Somos unos falocentristas que solo leen a hombres? Por supuesto que NO. ¿La historia de la literatura, las editoriales, las librerías y, finalmente, los consumidores crean un sector en el que los hombres salen más beneficiados que las mujeres? Por supuesto que SÍ. 

Está claro que la mayoría de lectores, especialmente (quiero pensar) los bloggers, no escogen sus libros por si el autor es hombre o mujer, sencillamente por el título, la sinopsis y un largo etcétera de factores que pueden llevar a escoger un libro antes que otro. El problema está en el mercado, en cómo los libros de autores están mucho más promocionados y es mucho más probable que al coger un libro al azar el autor sea hombre que no mujer. Por eso son necesarias iniciativas como esta, que nos hace forzarnos a fijar la mirada en las escritoras que proliferan en el mundo y a lo largo de la historia. Las mujeres están presentes en todos los géneros y durante este mes, la Resistencia Lectora se ha propuesto demostrarlo. Esto es lo que hemos leído:

 Cómo ser mujer, Caitlin Moran
Un libro feminista (de vez en cuando) que me ha provocado sentimientos encontrados. Si aún te preguntas qué es esto del feminismo y si es necesario, este libro puede servirte como iniciación, ya que su lectura es amena y divertida y la teoría del feminismo, superficial y vaga. Si ya estás convencida de lo mucho que se necesita el feminismo, huye de este libro como del diablo y adéntrate en las grandes teóricas del movimiento.

Matar a un ruiseñor, Harper Lee
Si queréis leer algo que os deje una espinita clavada durante mucho tiempo, esta es vuestra lectura. No hay duda de por qué esta novela ganó un Pullitzer. La reseña la podéis leer AQUÍ.

Todos los cuentos, Cristina Fernández Cubas
Una de nuestras autoras favoritas y a la admiramos muchísimo. Aunque no hemos hecho la reseña todavía, podéis leer el post que le dedicamos al empezar el #LeoAutorasOct.
Poco se puede decir de ella que no hayamos dicho ya en el post, tan solo que es de lectura imprescindible. No os defraudará.

Perdida, Gillian Flynn
Un thriller psicológico magnífico, con unos personajes genialmente construidos y un final apoteósico.Tanto si habéis visto la película (que también me encantó) como si no, debéis leerlo. Al principio se me hizo un poco pesado porque ya sabía el final, pero a partir de la mitad todo fue en picado hasta que se acabó, y ya no me importó saber lo que ocurriría.
Destacan los protagonistas, a los que vamos conociendo por narraciones desde sus puntos de vista, y el matrimonio que han creado.

La campana de cristal, Sylvia Plath
Un libro semiautobiográfico que entra en la mente de esta autora, de su experiencia en Nueva York, su depresión y el tiempo que pasó en varios centros psiquiátricos.
La autora nos cuenta varios episodios de su vida, mientras reflexiona sobre esta y muchos de sus aspectos. Es interesante que te expliquen algo así desde el punto de vista de alguien que lo ha vivido, y creo que ese es el punto fuerte de la novela.

Bien, Resistencia Lectora, ya hemos leído a muchas autoras durante este mes y ha sido muy bonito, pero ¿y ahora qué? 
Hay blogs que plantean seguir con la iniciativa durante todo el 2017. Nosotros nos lo estuvimos planteando, pues es importante que estas iniciativas sean la semilla de algo mayor y no una anécdota pasajera. Sin embargo, como decíamos al inicio de este post, no solemos escoger nuestras lecturas según el género o sexo del autor/a y tenemos una larga lista de libros por leer, entre los que se encuentran algunos escitos por hombres. Por eso, hemos decidido no centrar nuestras lecturas exclusivamente en mujeres pero sí hacer elecciones más conscientes y no leer más de dos autores seguidos. ¡Queremos acabar 2017 con una lista de lecturas mucho más heterogénea! 
¿Y vosotros qué? ¿Habéis participado en la iniciativa, la aplicaréis durante más tiempo?
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Cristina Fernández Cubas

Aprovechando el #LeoAutorasOct que se está haciendo este mes, he querido aprovechar para hablar de una de mis autoras favorita (en el ámbito de la escritura en general, sin distinción de sexos). Ya he hablado varias veces de ella en el blog, y la reseña de Parientes pobres del diablo fue la primera que hice (de ahí que sea tan pobre, sin que sea pariente de nadie).
Cristina Fernández Cubas nació el 1945 en Arenys de Mar, Barcelona y estudió Derecho y Periodismo. En 1980 publicó su primer volumen de cuentos, Mi hermana Elba, y desde ese momento no ha parado se escribir. A parte de numerosos libros de relatos, también ha escrito tres novelas (la última bajo el seudónimo de Fernanda Kubbs), una obra de teatro, una biografía de Emilia Pardo Bazán y una autobiografía.
Conocí por primera vez a esta genial autora a través de Mi hermana Elba y Los altillos de Brumal, que reunía sus dos primeros libros de relatos y que tuve que estudiar para la selectividad, y me enamoró desde su primer cuento, Lúnula y Violeta. Mi relato favorito es “El hemisferio sur”, en el que una autora explica que oye una voz que la obliga a escribir, y esto la está volviendo loca. Y hace poco tuve una experiencia parecida al que sufre la protagonista del relato en un momento de este, lo que me ha hecho comprenderlo aún más.
Lo que más me gustan de sus relatos es que no te lo da todo mascado, tú eres quien interpreta el relato a tu manera, y por eso tras cada lectura parece que has leído algo distinto. Me encantan los mundos que crea, cómo dota a la realidad de una cualidad mágica, dependiendo del punto de vista del que se mire. Son las mujeres las que suelen vivir este lado mágico del mundo, las que ven su realidad resquebrajarse, las que sufren una ruptura de la identidad. Son las principales protagonistas de los relatos, mientras que los hombres no suelen ser más que los narradores que no participan directamente en la historia (con excepciones, claro está).
Ella dice en una entrevista que “En la lista de posibles estímulos entran los sueños o, mejor, ciertas imágenes entrevistas en sueños. La curiosidad. El deseo de recuperar escenarios perdidos o todo lo contrario: viajar a lugares donde no has estado nunca. La necesidad de responder a algunas preguntas o por lo menos intentarlo… Y la imaginación pura y dura, no lo olvidemos.”
Personalmente, esta autora me ha influenciado mucho, y ha sido una de las que me ha hecho enamorarme del género de relatos breves, y me ha empujado a escribir los míos propios. Ha conseguido que me entren más ganas de escribir, y no puedo agradecerle lo suficiente por esto.
Un punto que creo que cabe mencionar es que en la introducción de “Todos los cuentos”, el libro que me he leído este mes de la autora, se la compara con otros cuentistas, todos hombres. Esta autora ha sido capaz de entrar en un mundo principalmente de hombres y salir victoriosa, hasta llegar a ser una figura importante en este género. No he leído a los demás autores que se mencionan, pero deben ser realmente buenos si se pueden comparar con esta gran escritora.
En resumen, es una autora genial, que seguro que os atrapará con sus relatos, y que no debería necesitar ninguna iniciativa para ser conocida y recomendada.
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Homenaje resistente a Roald Dahl

El pasado 13 de septiembre se cumplía el centenario de Roald Dahl, autor de libros maravillosos de nuestra infancia como Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate, por citar algunos de los más famosos. Pero, Resistencia Lectora, ¿por qué hacéis este post ahora? No solo fue importante ese día, sino que todo septiembre se ha considerado el mes de Roald Dahl y queríamos esperar a terminarlo, sobretodo por algo muy especial que pasó el día 29.
Pero antes de contaros cómo homenajeamos a Dahl ese día, dejadme que os cuente algo sobre el escritor por si no lo conocíais.

Roald Dahl nació en Llandaff (Inglaterra) en 1916 y la estricta educación británica, que incluía fuertes castigos, fue fuente de inspiración para algunos de sus libros (¿os suena?). No fue un gran estudiante y su momento favorito del año era el verano (¿y el de quién no?). Más interesado por la acción y la aventura que por el esfuerzo intelectual, al cumplir 18 años se hizo explorador, trabajó de vendedor y a los 23 se alistó como aviador para luchar en la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión llegó a ser derribado y, aunque sobrevivió, fue enviado a casa a causa de sus heridas. Su primera recopilación de relatos, Over to You: 10 stories of Flyers and Flying (1946), evocaría los horrores vividos en la guerra. En 1942 fue destinado a Washington como experto en aviación de guerra y hasta el 45 trabajó para la Seguridad Británica en EEUU. Allí empezó a hacerse famoso como escritor a partir de sus escritos sobre la guerra.
Dahl alternó estas ocupaciones con su dedicación a la literatura infantil y juvenil, que a partir de los sesenta sería más prolifera. Fue padre de cuatro hijos a los que contaba cuentos que a menudo se convertían en novelas. Su primer libro para niños fue Los gremmlins (1943) y pronto obtuvo grandes éxitos con títulos como James y el melocotón gigante (1961) y Charlie y la fábrica de chocolate (1964).
Una pequeña curiosidad sobre mi experiencia con Dahl: descubrí el autor a los 11 años con El niño (lo sé, nadie lo conoce) porque me lo hicieron leer en la escuela. Se trata de una historia que mezcla recuerdos de su infancia con ficción y me gustó tanto que quise leer algo del autor. ¿Creéis que leí alguno de los libros mencionados anteriormente? No. No me enteré que era el autor de esas historias hasta hace un par de años. ¡Es de locos!
Ahora una curiosidad que quizá pocos conoceréis. Probablemente, visteis el doodle que hizo Google por el 37º aniversario de La historia interminable de Michael Ende. Antes de escribir este post me pregunté cómo sería el del aniversario de Roald Dahl, teniendo en cuenta la repercusión de sus obras y de las películas que se hicieron a partir de ellas y que era el centenario, debía ser un doodle espectacular. Pues por más que busqué no pude encontrarlo. ¿Cómo puede Google olvidar una fecha así? No lo olvidó. Por lo visto, Dahl era abiertamente anti-Israel por el conflicto que tenía el país con Palestina. Eso no es tan raro pero se dice que sus comentarios escapaban de la política i se intuían antisemitas. Eso, sumado a que su aniversario coincide con el primer día de una fiesta judía, podéis imaginar el revuelo que causó cuando en 2007 Google intentó hacer el doodle. Las protestas fueron tan duras que no queda rastro de ese doodle. Esto da para debate: ¿creéis que un autor debe pasar al olvido o el rechazo por sus ideas políticas?

Doodle de La historia interminable

Los siete consejos de Dahl

El autor escribió un relato de corte autobiográfico llamado Lucky Break (Racha de suerte) en el que detalla cómo se convirtió en escritor. Estos son sus consejos a quien quiera dedicarse a la ficción:
  1. Tienes que tener una gran imaginación.
  2. Debes ser capaz de escribir bien. Para ello tienes que hacer posible que una escena se convierta en real en la mente del lector. No todo el mundo tiene esta habilidad. Es un regalo y lo tienes o no.
  3. Tienes que tener aguante. En otras palabras, tienes que ser capaz de apegarte y nunca dejarlo, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.
  4. Debes ser perfeccionista. Lo que significa que nunca estarás satisfecho con lo que escribes hasta que no lo hayas reescrito una vez tras otra, haciéndolo tan bueno como seas capaz.
  5. Tienes que tener una férrea autodisciplina. Estás trabajando solo. No eres empleado de nadie ni nadie te va a despedir si no apareces en el trabajo o va a marcar la casilla correspondiente si empiezas con pocas ganas.
  6. Ayuda mucho tener sentido del humor. No es vital cuando se escribe para adultos, pero para los niños, es vital.
  7. Debes tener un grado de humildad. El escritor que cree que su trabajo es maravilloso tendrá problemas.
¿Qué os parecen los consejos?
Ahora que ya sabéis un poco más sobre Roald Dahl, aquí está el homenaje que le hicimos:
La biblioteca de nuestro pueblo dedicó todo el mes al autor y, en especial, a leer sus obras entre los niños. La idea era leer cuatro de sus libros más emblemáticos:

El dedo mágico




















Matilda

¡Los libros son los que lee en la historia!

Charlie y la fábrica de chocolate

Las brujas

Las lecturas duraron dos semanas. Media hora de cada lectura cada día. Al principio querían leer el libro entero y que la siguiente persona retomara el libro por donde se había dejado, pero al final resultó más interesante leer solo los fragmentos más entretenidos. Nos apuntamos enseguida, por supuesto 🙂 Leer para los niños de la biblioteca es algo maravilloso. Nosotros leímos el último día, Guille leyó Charlie y la fábrica de chocolate y yo, Las brujas. ¡Hablar como lo hace la reina de las brujas es más difícil de lo que parece! Creo que había alrededor de 6 niñ@s, aunque parecen muy pocos, nos hizo mucha ilusión ver que esos peques se interesaban por la lectura. 
Como era el último día, hubo sorpresas. Después de El dedo mágico, los niños hicieron un encantamiento para conseguir poderes buenos con sus dedos. Y después de Matilda… ¡Se regalaron libros! Algo muy adecuado. Yo me llevé Historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar (la historia detrás de mi interés es que ese mismo día lo leía por encima del hombro de un chico en el tren, así que fue una alegría verlo allí).

La maleta de Matilda
Después, Guille leyó su fragmento. Un capítulo del libro que después se convertiría en una película emblemática para nuestra generación, así que disfruté mucho escuchándolo (aunque debo admitir que iba un pelín rápido). Leyó la parte en que Willy Wonka les enseña un invento que es parecido a un televisor pero permite teletransportar chocolate. Lo que dice el loco chocolatero sobre los niños y la televisión me pareció muy acertado, y eso que el libro es de los sesenta y el mundo aún no estaba ni la mitad de digitalizado.

Guille concentrado en leer a la velocidad de la luz

Bueno, y ¿qué creéis que fue la sorpresa después de esa lectura? Por supuesto: chocolate. Y como no podía ser de otra manera, es con lo que más disfrutaron los niños (y yo).

Chocolate receta de Willy Wonka
Sí, yo también leí. El fragmento en el que el protagonista ve la reunión de las brujas de Inglaterra y aparece la reina, que es repugnante y cecea. Me divertí mucho, no había leído el libro y ahora lo tengo más que pendiente. Si no lo habéis leído, no podéis ni imaginar lo malas que son las brujas. Especialmente, su reina.

Marina demostrando que ella también puede ser una bruja (pero de las buenas. O no)
En definitiva fue una experiencia enriquecedora y muy acertada para la misión de este blog. Ver a esos niños interesados en la lectura fue esperanzador, cuanto menos.

Os dejo con una cita que resume por qué son tan importante este tipo de iniciativas y con algunas imágenes más:

Los niños que leen, serán adultos que piensen.

Guille disfrutando de un libro de puzzles de Harry Potter

Felicidades, Roald