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Doris Lessing: Sobre no ganar el Premio Nobel #AdoptaUnaAutora

Seguimos con la iniciativa Adopta Una Autora. La última vez os expliqué quién era Doris Lessing y ahora os traigo el texto de la conferencia para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura que le fue otorgado en 2007. Lessing, por problemas de salud, no participó de la ceremonia en Estocolmo y encargó la lectura de su texto a su editor, Nicholas Pearson.
Esta entrada estaba programada para el día 8 de marzo, ya que la Academia Sueca reconoció la capacidad de la autora para retratar “la épica de la experiencia femenina, y su escepticismo y fuerza visionaria con la que ha examinado una civilización dividida”. Sin embargo, la he retrasado un día por la iniciativa #NosotrasParamos.

Resistencia Lectora agradece muy especialmente a Jonna Petterson, directora de Relaciones Públicas de la Fundación Nobel, su autorización para traducir y publicar este texto.

Sobre no ganar el Premio Nobel
Estoy de pie junto a una puerta y miro a través de remolinos de polvo hacia donde me han dicho que aún existe bosque sin talar. Ayer conduje a través de kilómetros de tocones y restos calcinados de incendios donde, en el ’56, se encontraba el bosque más maravilloso que jamás haya visto, ahora completamente devastado. Las personas tienen que comer. Y necesitan material para encender el fuego.
Me encuentro en el noroeste de Zimbabwe a principios de la década de 1980 y estoy visitando a un amigo que era maestro en una escuela de Londres. Está aquí “para ayudar a África”, como solemos decir. Es un alma genuinamente idealista y las condiciones en que encontró esta escuela le provocaron una depresión de la que le costó mucho recuperarse. Esta escuela se parece a todas las escuelas construidas después de la Independencia. Está compuesta por cuatro grandes aulas de ladrillo uno a continuación del otro, edificados directamente sobre la tierra, uno dos tres cuatro, con medio salón en un extremo, para la biblioteca. En estas aulas hay pizarrones, pero mi amigo guarda las tizas en el bolsillo, para evitar que las roben. No hay ningún atlas ni globo terráqueo en la escuela, tampoco libros de texto, carpetas de ejercicios ni biromes, en la biblioteca no hay libros que a los alumnos les gustaría leer: son volúmenes de universidades estadounidenses, incluso demasiado pesados para levantar, ejemplares descartados de bibliotecas blancas, historias de detectives o títulos similares a Fin de semana en Paris o Felicity encuentra el amor.
Hay una cabra que intenta buscar sustento en unos pastos resecos. El director ha malversado los fondos escolares y se encuentra suspendido, situación que suscita la pregunta habitual para todos nosotros aunque por lo general en contextos más prósperos: ¿Cómo puede ser que estas personas se comporten de tal manera cuando deben saber que todos las están observando?
Mi amigo no tiene dinero porque todo el mundo, alumnos y maestros, le piden prestado cuando cobra el sueldo y probablemente nunca le devuelvan el préstamo. Los alumnos tienen entre seis y veintiséis años porque quienes no pudieron asistir a la escuela antes se encuentran aquí para remediar tal situación. Algunos alumnos recorren muchos kilómetros cada mañana, con lluvia o con sol y a través de ríos. No pueden hacer tareas escolares en sus casas porque no hay electricidad en las aldeas y no es fácil estudiar a la luz de un leño encendido. Las niñas deben ir a buscar agua y cocinar antes de partir hacia la escuela y cuando vuelven de ella.
Mientras estoy con mi amigo en su cuarto, varias personas se acercan tímidamente y todas piden libros. “Por favor, mándanos libros cuando regreses a Londres.” Un hombre dijo: “Nos enseñaron a leer, pero no tenemos libros”. Todas las personas que conocí, todas ellas, pedían libros.
Estuve varios días allí. El polvo volaba por todas partes. Las cañerías se habían roto y las mujeres tenían que acarrear agua desde el río. Otro maestro idealista llegado de Inglaterra estaba enfermo después de ver el estado en que se encontraba esta “escuela”.
El último día de mi visita finalizaba el ciclo lectivo y sacrificaron la cabra. La cortaron a trocitos y la cocinaron en una gran fuente. Era el esperado banquete de fin de ciclo, guiso de cabra y puré. Me alejé de allí antes de que terminara, conduje de vuelta entre calcinados restos y tocones que habían sido bosque.
No creo que muchos alumnos de esta escuela lleguen a obtener premios.

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La "realidad" en Cristina Fernández Cubas

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¿Conocéis la iniciativa de Adopta una autora? Si estáis aquí, probablemente sí. El objetivo de esta iniciativa es dar a conocer la vida y obra de una autora a través de unas cuantas entradas dedicadas exclusivamente a ella. Nosotros hemos decidido participar y yo he adoptado a Cristina Fernández Cubas, una autora española que ganó este año el Premio Nacional de Narrativa.


En los relatos de Cristina Fernández Cubas hay una gran cantidad de temas que se repiten: el poder de las narraciones (poder que suelen poseer mujeres, como Lúnula, Olvido…), la identidad, los dobles, la memoria (“Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos”, recordaba Cubas que dijo Valle-Inclán), la infancia… Pero quizá un tema que está más presente, porque suele englobar en parte a los otros, es el de la realidad. O irrealidad en muchos casos. Y para muestra, un botón:

“Quizá todo sea un engaño. Vemos las cosas cómo nos han enseñado a verlas. […] Una forma de medir, encasillar, sujetar o dominar lo que se nos escapa, lo que no comprendemos. Un ardid para tranquilizarnos, para no formularnos demasiadas preguntas…”

Esta cita pertenece a “La mujer de verde”, que forma parte del libro Agatha en Estambul, y es uno de sus mejores cuentos, según mi opinión. En él una mujer cree reconocer a una compañera de trabajo en todas partes, y descubre que esa mujer que ve (vestida de verde) en realidad está muerta. ¿Pero lo está de verdad?

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Doris Lessing #AdoptaUnaAutora

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¿Conocéis la iniciativa de Adopta una autora? Si estáis aquí, probablemente sí. El objetivo de esta iniciativa es dar a conocer la vida y obra de una autora a través de unas cuantas entradas dedicadas exclusivamente a ella. Nosotros hemos decidido participar y yo he adoptado a Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007.
En esta primera entrada dejadme que os introduzca en la biografía de esta autora.

Doris Lessing (1919-2013)
 
1950

“Estoy convencida de que valoramos el género narrativoporque el modelo está en nuestro cerebro.Nuestros cerebros están diseñados para la narración,para lo consecutivo.”

 
La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007 nació en Khermanshah, Persia (actual Irán), el 22 de octubre de 1919 con el nombre de Doris May Tayler. Sus padres eran británicos y cuando Doris contaba seis años, la familia se instaló al sur de Rhodesia (actual Zimbabwe) para dedicarse a la actividad agrícola. Durante su infancia y adolescencia disfrutó del contacto con la naturaleza africana y descubrió los efectos del colonialismo y el racismo que padecían los pueblos originarios del continente.

“Escribir te hace más humano”

 
A los quince años, Doris abandonó la escuela y continuó sus estudios en forma autodidacta mientras trabajaba como auxiliar de enfermería, taquidactilógrafa y telefonista. En esa época comenzó a escribir sus primeros cuentos y consiguió vender dos a revistas sudafricanas. Se casó por primera vez a los diecinueve años y tuvo dos hijos. En 1943 se divorció y comenzó a militar en el partido comunista. En 1944 se casó con Gottfried Lessing cuyo apellido adoptó para su actividad literaria. Se instaló en Londres en 1949 y se dedicó exclusivamente a escribirVencida por la sabana, su primera novela, apareció en 1950.

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#LeoAutorasOct y qué pasará a partir de ahora

¿Os habéis enterado de que durante el mes de octubre solo se podían leer autoras? Si nos seguís en twitter, seguro que sí. Esta iniciativa se popularizó en Twitter con el hashtag #LeoAutorasOct. El objetivo era conscienciar sobre el número de autoras que se leen frente a los autores. En nuestro caso, antes de empezar este mes, habíamos reseñado 26 autores y 9 autoras y, al hablarlo, nos dimos cuenta de que los números eran aún peores al sumar los libros no reseñados. ¿Somos unos falocentristas que solo leen a hombres? Por supuesto que NO. ¿La historia de la literatura, las editoriales, las librerías y, finalmente, los consumidores crean un sector en el que los hombres salen más beneficiados que las mujeres? Por supuesto que SÍ. 

Está claro que la mayoría de lectores, especialmente (quiero pensar) los bloggers, no escogen sus libros por si el autor es hombre o mujer, sencillamente por el título, la sinopsis y un largo etcétera de factores que pueden llevar a escoger un libro antes que otro. El problema está en el mercado, en cómo los libros de autores están mucho más promocionados y es mucho más probable que al coger un libro al azar el autor sea hombre que no mujer. Por eso son necesarias iniciativas como esta, que nos hace forzarnos a fijar la mirada en las escritoras que proliferan en el mundo y a lo largo de la historia. Las mujeres están presentes en todos los géneros y durante este mes, la Resistencia Lectora se ha propuesto demostrarlo. Esto es lo que hemos leído:

 Cómo ser mujer, Caitlin Moran
Un libro feminista (de vez en cuando) que me ha provocado sentimientos encontrados. Si aún te preguntas qué es esto del feminismo y si es necesario, este libro puede servirte como iniciación, ya que su lectura es amena y divertida y la teoría del feminismo, superficial y vaga. Si ya estás convencida de lo mucho que se necesita el feminismo, huye de este libro como del diablo y adéntrate en las grandes teóricas del movimiento.

Matar a un ruiseñor, Harper Lee
Si queréis leer algo que os deje una espinita clavada durante mucho tiempo, esta es vuestra lectura. No hay duda de por qué esta novela ganó un Pullitzer. La reseña la podéis leer AQUÍ.

Todos los cuentos, Cristina Fernández Cubas
Una de nuestras autoras favoritas y a la admiramos muchísimo. Aunque no hemos hecho la reseña todavía, podéis leer el post que le dedicamos al empezar el #LeoAutorasOct.
Poco se puede decir de ella que no hayamos dicho ya en el post, tan solo que es de lectura imprescindible. No os defraudará.

Perdida, Gillian Flynn
Un thriller psicológico magnífico, con unos personajes genialmente construidos y un final apoteósico.Tanto si habéis visto la película (que también me encantó) como si no, debéis leerlo. Al principio se me hizo un poco pesado porque ya sabía el final, pero a partir de la mitad todo fue en picado hasta que se acabó, y ya no me importó saber lo que ocurriría.
Destacan los protagonistas, a los que vamos conociendo por narraciones desde sus puntos de vista, y el matrimonio que han creado.

La campana de cristal, Sylvia Plath
Un libro semiautobiográfico que entra en la mente de esta autora, de su experiencia en Nueva York, su depresión y el tiempo que pasó en varios centros psiquiátricos.
La autora nos cuenta varios episodios de su vida, mientras reflexiona sobre esta y muchos de sus aspectos. Es interesante que te expliquen algo así desde el punto de vista de alguien que lo ha vivido, y creo que ese es el punto fuerte de la novela.

Bien, Resistencia Lectora, ya hemos leído a muchas autoras durante este mes y ha sido muy bonito, pero ¿y ahora qué? 
Hay blogs que plantean seguir con la iniciativa durante todo el 2017. Nosotros nos lo estuvimos planteando, pues es importante que estas iniciativas sean la semilla de algo mayor y no una anécdota pasajera. Sin embargo, como decíamos al inicio de este post, no solemos escoger nuestras lecturas según el género o sexo del autor/a y tenemos una larga lista de libros por leer, entre los que se encuentran algunos escitos por hombres. Por eso, hemos decidido no centrar nuestras lecturas exclusivamente en mujeres pero sí hacer elecciones más conscientes y no leer más de dos autores seguidos. ¡Queremos acabar 2017 con una lista de lecturas mucho más heterogénea! 
¿Y vosotros qué? ¿Habéis participado en la iniciativa, la aplicaréis durante más tiempo?
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Cristina Fernández Cubas

Aprovechando el #LeoAutorasOct que se está haciendo este mes, he querido aprovechar para hablar de una de mis autoras favorita (en el ámbito de la escritura en general, sin distinción de sexos). Ya he hablado varias veces de ella en el blog, y la reseña de Parientes pobres del diablo fue la primera que hice (de ahí que sea tan pobre, sin que sea pariente de nadie).
Cristina Fernández Cubas nació el 1945 en Arenys de Mar, Barcelona y estudió Derecho y Periodismo. En 1980 publicó su primer volumen de cuentos, Mi hermana Elba, y desde ese momento no ha parado se escribir. A parte de numerosos libros de relatos, también ha escrito tres novelas (la última bajo el seudónimo de Fernanda Kubbs), una obra de teatro, una biografía de Emilia Pardo Bazán y una autobiografía.
Conocí por primera vez a esta genial autora a través de Mi hermana Elba y Los altillos de Brumal, que reunía sus dos primeros libros de relatos y que tuve que estudiar para la selectividad, y me enamoró desde su primer cuento, Lúnula y Violeta. Mi relato favorito es “El hemisferio sur”, en el que una autora explica que oye una voz que la obliga a escribir, y esto la está volviendo loca. Y hace poco tuve una experiencia parecida al que sufre la protagonista del relato en un momento de este, lo que me ha hecho comprenderlo aún más.
Lo que más me gustan de sus relatos es que no te lo da todo mascado, tú eres quien interpreta el relato a tu manera, y por eso tras cada lectura parece que has leído algo distinto. Me encantan los mundos que crea, cómo dota a la realidad de una cualidad mágica, dependiendo del punto de vista del que se mire. Son las mujeres las que suelen vivir este lado mágico del mundo, las que ven su realidad resquebrajarse, las que sufren una ruptura de la identidad. Son las principales protagonistas de los relatos, mientras que los hombres no suelen ser más que los narradores que no participan directamente en la historia (con excepciones, claro está).
Ella dice en una entrevista que “En la lista de posibles estímulos entran los sueños o, mejor, ciertas imágenes entrevistas en sueños. La curiosidad. El deseo de recuperar escenarios perdidos o todo lo contrario: viajar a lugares donde no has estado nunca. La necesidad de responder a algunas preguntas o por lo menos intentarlo… Y la imaginación pura y dura, no lo olvidemos.”
Personalmente, esta autora me ha influenciado mucho, y ha sido una de las que me ha hecho enamorarme del género de relatos breves, y me ha empujado a escribir los míos propios. Ha conseguido que me entren más ganas de escribir, y no puedo agradecerle lo suficiente por esto.
Un punto que creo que cabe mencionar es que en la introducción de “Todos los cuentos”, el libro que me he leído este mes de la autora, se la compara con otros cuentistas, todos hombres. Esta autora ha sido capaz de entrar en un mundo principalmente de hombres y salir victoriosa, hasta llegar a ser una figura importante en este género. No he leído a los demás autores que se mencionan, pero deben ser realmente buenos si se pueden comparar con esta gran escritora.
En resumen, es una autora genial, que seguro que os atrapará con sus relatos, y que no debería necesitar ninguna iniciativa para ser conocida y recomendada.
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Homenaje resistente a Roald Dahl

El pasado 13 de septiembre se cumplía el centenario de Roald Dahl, autor de libros maravillosos de nuestra infancia como Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate, por citar algunos de los más famosos. Pero, Resistencia Lectora, ¿por qué hacéis este post ahora? No solo fue importante ese día, sino que todo septiembre se ha considerado el mes de Roald Dahl y queríamos esperar a terminarlo, sobretodo por algo muy especial que pasó el día 29.
Pero antes de contaros cómo homenajeamos a Dahl ese día, dejadme que os cuente algo sobre el escritor por si no lo conocíais.

Roald Dahl nació en Llandaff (Inglaterra) en 1916 y la estricta educación británica, que incluía fuertes castigos, fue fuente de inspiración para algunos de sus libros (¿os suena?). No fue un gran estudiante y su momento favorito del año era el verano (¿y el de quién no?). Más interesado por la acción y la aventura que por el esfuerzo intelectual, al cumplir 18 años se hizo explorador, trabajó de vendedor y a los 23 se alistó como aviador para luchar en la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión llegó a ser derribado y, aunque sobrevivió, fue enviado a casa a causa de sus heridas. Su primera recopilación de relatos, Over to You: 10 stories of Flyers and Flying (1946), evocaría los horrores vividos en la guerra. En 1942 fue destinado a Washington como experto en aviación de guerra y hasta el 45 trabajó para la Seguridad Británica en EEUU. Allí empezó a hacerse famoso como escritor a partir de sus escritos sobre la guerra.
Dahl alternó estas ocupaciones con su dedicación a la literatura infantil y juvenil, que a partir de los sesenta sería más prolifera. Fue padre de cuatro hijos a los que contaba cuentos que a menudo se convertían en novelas. Su primer libro para niños fue Los gremmlins (1943) y pronto obtuvo grandes éxitos con títulos como James y el melocotón gigante (1961) y Charlie y la fábrica de chocolate (1964).
Una pequeña curiosidad sobre mi experiencia con Dahl: descubrí el autor a los 11 años con El niño (lo sé, nadie lo conoce) porque me lo hicieron leer en la escuela. Se trata de una historia que mezcla recuerdos de su infancia con ficción y me gustó tanto que quise leer algo del autor. ¿Creéis que leí alguno de los libros mencionados anteriormente? No. No me enteré que era el autor de esas historias hasta hace un par de años. ¡Es de locos!
Ahora una curiosidad que quizá pocos conoceréis. Probablemente, visteis el doodle que hizo Google por el 37º aniversario de La historia interminable de Michael Ende. Antes de escribir este post me pregunté cómo sería el del aniversario de Roald Dahl, teniendo en cuenta la repercusión de sus obras y de las películas que se hicieron a partir de ellas y que era el centenario, debía ser un doodle espectacular. Pues por más que busqué no pude encontrarlo. ¿Cómo puede Google olvidar una fecha así? No lo olvidó. Por lo visto, Dahl era abiertamente anti-Israel por el conflicto que tenía el país con Palestina. Eso no es tan raro pero se dice que sus comentarios escapaban de la política i se intuían antisemitas. Eso, sumado a que su aniversario coincide con el primer día de una fiesta judía, podéis imaginar el revuelo que causó cuando en 2007 Google intentó hacer el doodle. Las protestas fueron tan duras que no queda rastro de ese doodle. Esto da para debate: ¿creéis que un autor debe pasar al olvido o el rechazo por sus ideas políticas?

Doodle de La historia interminable

Los siete consejos de Dahl

El autor escribió un relato de corte autobiográfico llamado Lucky Break (Racha de suerte) en el que detalla cómo se convirtió en escritor. Estos son sus consejos a quien quiera dedicarse a la ficción:
  1. Tienes que tener una gran imaginación.
  2. Debes ser capaz de escribir bien. Para ello tienes que hacer posible que una escena se convierta en real en la mente del lector. No todo el mundo tiene esta habilidad. Es un regalo y lo tienes o no.
  3. Tienes que tener aguante. En otras palabras, tienes que ser capaz de apegarte y nunca dejarlo, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.
  4. Debes ser perfeccionista. Lo que significa que nunca estarás satisfecho con lo que escribes hasta que no lo hayas reescrito una vez tras otra, haciéndolo tan bueno como seas capaz.
  5. Tienes que tener una férrea autodisciplina. Estás trabajando solo. No eres empleado de nadie ni nadie te va a despedir si no apareces en el trabajo o va a marcar la casilla correspondiente si empiezas con pocas ganas.
  6. Ayuda mucho tener sentido del humor. No es vital cuando se escribe para adultos, pero para los niños, es vital.
  7. Debes tener un grado de humildad. El escritor que cree que su trabajo es maravilloso tendrá problemas.
¿Qué os parecen los consejos?
Ahora que ya sabéis un poco más sobre Roald Dahl, aquí está el homenaje que le hicimos:
La biblioteca de nuestro pueblo dedicó todo el mes al autor y, en especial, a leer sus obras entre los niños. La idea era leer cuatro de sus libros más emblemáticos:

El dedo mágico




















Matilda

¡Los libros son los que lee en la historia!

Charlie y la fábrica de chocolate

Las brujas

Las lecturas duraron dos semanas. Media hora de cada lectura cada día. Al principio querían leer el libro entero y que la siguiente persona retomara el libro por donde se había dejado, pero al final resultó más interesante leer solo los fragmentos más entretenidos. Nos apuntamos enseguida, por supuesto 🙂 Leer para los niños de la biblioteca es algo maravilloso. Nosotros leímos el último día, Guille leyó Charlie y la fábrica de chocolate y yo, Las brujas. ¡Hablar como lo hace la reina de las brujas es más difícil de lo que parece! Creo que había alrededor de 6 niñ@s, aunque parecen muy pocos, nos hizo mucha ilusión ver que esos peques se interesaban por la lectura. 
Como era el último día, hubo sorpresas. Después de El dedo mágico, los niños hicieron un encantamiento para conseguir poderes buenos con sus dedos. Y después de Matilda… ¡Se regalaron libros! Algo muy adecuado. Yo me llevé Historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar (la historia detrás de mi interés es que ese mismo día lo leía por encima del hombro de un chico en el tren, así que fue una alegría verlo allí).

La maleta de Matilda
Después, Guille leyó su fragmento. Un capítulo del libro que después se convertiría en una película emblemática para nuestra generación, así que disfruté mucho escuchándolo (aunque debo admitir que iba un pelín rápido). Leyó la parte en que Willy Wonka les enseña un invento que es parecido a un televisor pero permite teletransportar chocolate. Lo que dice el loco chocolatero sobre los niños y la televisión me pareció muy acertado, y eso que el libro es de los sesenta y el mundo aún no estaba ni la mitad de digitalizado.

Guille concentrado en leer a la velocidad de la luz

Bueno, y ¿qué creéis que fue la sorpresa después de esa lectura? Por supuesto: chocolate. Y como no podía ser de otra manera, es con lo que más disfrutaron los niños (y yo).

Chocolate receta de Willy Wonka
Sí, yo también leí. El fragmento en el que el protagonista ve la reunión de las brujas de Inglaterra y aparece la reina, que es repugnante y cecea. Me divertí mucho, no había leído el libro y ahora lo tengo más que pendiente. Si no lo habéis leído, no podéis ni imaginar lo malas que son las brujas. Especialmente, su reina.

Marina demostrando que ella también puede ser una bruja (pero de las buenas. O no)
En definitiva fue una experiencia enriquecedora y muy acertada para la misión de este blog. Ver a esos niños interesados en la lectura fue esperanzador, cuanto menos.

Os dejo con una cita que resume por qué son tan importante este tipo de iniciativas y con algunas imágenes más:

Los niños que leen, serán adultos que piensen.

Guille disfrutando de un libro de puzzles de Harry Potter

Felicidades, Roald

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"Los programas de política tienen el mismo formato que Sálvame"

Entrevista a Alonso Barán, autor de Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar

Alonso Barán es escritor, filósofo y guionista. En Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar muestra su faceta más intelectual y transforma cinco años de filosofía en un ensayo breve, con toques de humor y accesible para todos. 

En un tono irónico y con una dinámica propuesta de ideas, este ensayo pone de relieve la forma de pensar del autor: un revelador análisis que reúne conocimientos de varias disciplinas académicas para conformar un punto de vista refrescante y diferente.

¿Cómo definirías Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar?
Un ensayo breve, de fácil acceso, que explica cómo funcionan determinados procesos psicológicos. Se manipula usando una serie de técnicas para activar esos procesos y hacerte creer que estás pensando por ti mismo, pero ni mucho menos. La idea es que con una lectura rápida puedas formarte un conocimiento que te permita tener un pensamiento crítico.

“La gente tiene derecho a pensar con libertad, a establecer su derecho a la elección democrática y de forma libre. Y por eso a cualquiera que lo lea puede resultarle útil.”

¿Hay que saber de filosofía para leerlo?
No. El problema de la filosofía es que normalmente es un galimatías. Si no sabes un poco del tema, no te enteras absolutamente de nada. Hacer filosofía para filósofos es algo inútil. La filosofía tiene que adaptarse a los tiempos que corren. Hay que asumir que en nuestra sociedad todo es muy inmediato y tenemos muy poco tiempo. Así que quise hacer algo corto y de lectura rápida. La motivación precisamente era crear algo que todo el mundo pudiese leer, independientemente de su grado de formación. La gente tiene derecho a pensar con libertad, a establecer su derecho a la elección democrática y de forma libre. Y por eso a cualquiera que lo lea puede resultarle útil.

¿Cuáles son estas técnicas de manipulación que estabas comentando?
Hay varias. Por ejemplo, la utopía. Utopía significa lugar al que no se puede llegar. Es el no-lugar. Mientras tú estás vendiendo una utopía, diriges el pensamiento. ¿Qué ocurre? Como no se puede cumplir, lo que hacen es que te generan una necesidad que sí puede ser satisfecha. Basándose en la satisfacción de esa necesidad que te han creado, reciben apoyo para seguir gobernando. Dirigen el pensamiento y tú les legitimas porque te han cumplido, por ejemplo, que te van a hacer un tranvía. No lo necesitabas antes, pero ahora que ya lo tienes dices: “se nota que van a hacer muchos cambios. La utopía prometida de que van a darme un robot que trabaje por mí, ya la cumplirán”. Es una forma de manipulación.

¿Qué otras técnicas se usan?
El uso del lenguaje, con el que se pueden acortar las ideas. Y la manipulación de las emociones. Un ejemplo: la ira. O el miedo. Si yo utilizo un mensaje para generar ira, tú estás pensando en la emoción que te he creado y ya no crees en la realidad.

¿Hablas de la manipulación de los políticos?
Claro. Por ejemplo, en las últimas elecciones, viendo las encuestas pensé que sería más o menos como en diciembre. El decir “Estamos a punto de ganar”, “Vamos a ganar las elecciones…” es una forma de manipulación. Se creó una inercia que no era real.

Lo que se ha producido durante la campaña: Venezuela, el sorpasso… ¿es parte de esta manipulación?
Por supuesto. Existe la Teoría de la justificación del sistema, que dice que los seres humanos tenemos necesidades psicológicas: sentirnos valiosos, sentir que formamos parte de un grupo que es valioso y sentir que formamos parte de un sistema justo. Basándose en el estatus social donde van a ganar votos utilizan una emoción u otra. Si estás satisfecho con el sistema, en un bando utilizan el miedo a cambiar tu estatus. En el otro, la esperanza. Si no estás contento con el sistema, te prometen que harán que el sistema sea más justo.

¿Qué mecanismos tenemos para evitar esta manipulación y poder obtener un pensamiento crítico?
El conocimiento. El conocimiento es poder. Las élites siempre han querido que el conocimiento no llegue a la población, porque le disputarían el poder. En la edad media la gente no tenía acceso a conocimiento, no sabían cómo funcionaba nada. Esto ha cambiado y hoy en día tenemos acceso a conocimiento. Pero se nos oculta el conocimiento que te permite disputar el poder a los que nos manipulan y el conocimiento de cómo funciona la sociedad en sí. En el momento en que conoces las técnicas, tú las identificas. Cuando conoces las técnicas ya no te dejas engañar. Puedes decir: “Sé que me estás intentando manipular y no lo has conseguido”.

¿Es posible la política sin manipulación?
No. Desde que se inventó la democracia, ya existía la manipulación. Es imposible. Sería fantástico, pero la política hoy es el opio del pueblo. Los programas de política de hoy en día tienen el mismo formato que Sálvame. Sentados unos cuantos tíos discutiendo mientras hacen una entrevista a alguien. ¿Y a qué se dedican? A movilizar emociones. Eso engancha a la gente. La gente quiere emociones, quiere sentir anhelo, quiere sentir amor, quiere sentirse realizado.

“Las redes sociales han democratizado la opinión de la gente.”


Un factor necesario para la manipulación es la difusión de ideas. ¿Qué opinas sobre los medios de comunicación de masas y las redes sociales?
Los medios de comunicación tienen una influencia tremenda en la mente humana. Para hacer un análisis de la realidad, coges la información que es más accesible a tu memoria. Si los medios de comunicación insisten constantemente en un tema, esa información es la que retienes y con la que haces el análisis. Las redes sociales tienen una cosa muy buena: han democratizado la opinión de la gente. Antes, si te sentías mal con una cuestión política, no lo podías hablar con nadie más que tu vecino. Pero hoy eso se puede extender y podemos hablar de lo que nos venga en gana. El problema que tienen las redes sociales es que son un bombardeo constante de información y no te permiten tener un momento de reflexión.

¿Cómo podemos evitarlo?
No lo podemos evitar, ni mucho menos. Lo que hay que hacer es saber, es tener conocimiento. El problema está en que la gente no contrasta informaciones. Tú lo ves, pasa, y se acabó. Cuando ves una idea de alguien también hay que saber que está intentando conseguir algo con nuestra opinión. Es muy sencillo, un liberal conservador va hacer una cosa, un liberal social va a hacer una cosa, un comunista otras, un socialista otras… Tú tienes que poder decir: “yo tengo mi ideología y creo que ésta es la más beneficiosa para la sociedad y la que es más justa y ya me pueden contar misa”. El conocimiento es lo que hace que todas las personas sean inmunes.

¿Qué más podemos encontrar en Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar?
El libro está dividido en varios apartados: antropología social, filosofía de las religiones, moral… Y lo que hago es un repaso de cómo funciona, por ejemplo, la moral, para cambiar el comportamiento. Es decir, una cosa es la ética y otra la moral. La moral tiene un código de conducta que haces tuyo e interiorizas. El problema que tiene eso es que te vuelves previsible y entonces es más fácil manipular a alguien así. Por eso, doy un repaso de la cultura. Cada uno tiene una cultura que ve como natural, porque ha nacido en ella. En el libro, hago un repaso a una serie de procesos que te permiten liberar la mente y luego incido en lo que es la manipulación política.

En el ensayo hablas de una chimpancé a la que enseñaron lengua de signos y empezó a mentir. Entonces, ¿podemos decir que mentir y manipular es innato? ¿O es cultural?
Lo que pasa es que el Homo Sapiens existe desde hace más de 100.000 años. El primer homínido que tuvo pensamiento antropomórfico fue el Homo Erectus, que se llevaba herramientas para cazar. Pensó en llevarse sus armas por si allí no encontraba material y se tenía que hacer un arma. Ahí es donde empezamos a pensar y fue hace 3 millones de años. La evolución del lenguaje es lo que nos ha permitido relacionarnos con los demás. Es cultural, no te puedes deshacer de la cultura. El vivir en una sociedad y en una cultura es lo que ha hecho que desarrollemos técnicas de manipulación y de mentir.

Sobre el proceso de escritura: ¿Cuánto tardaste en escribir el ensayo?
Yo siempre digo que he necesitado 5 años, porque tuve que estudiar la carrera de Filosofía. (Ríe) Y luego fue muy rápido, eso sí. Un par de meses de escribir el ensayo, porque tenía muy claro lo que quería escribir. Y luego, reescribiéndolo, que lo tienes que depurar… Lo que tiene la filosofía es que vas tirando de razonamientos, mientras que para escribir literatura tienes que crear un ambiente, o ves que algo no funciona, que no tiene tensión…

También has escrito un thriller, un guion de cine…
Bueno, yo soy guionista. El problema del cine es conseguir el dinero y es un follón. También he escrito una novela existencialista y la primera parte de una trilogía de thriller. Y El azar no se llora, un thriller psicológico que fue mi primera novela. Trata del descontrol, de dejarse llevar por las emociones y convertirse en una cosa arrojada al azar, sin tener el control de tu vida.

¿Y que ha sido lo que más te ha costado escribir? ¿El ensayo, con sus 5 años de carrera, o el thriller, que ya es ficción?
El thriller psicológico. Tenía que crear un universo que se estimulase por las emociones que sienten sin control los personajes y hacer que parezca que pierden el control de su vida. Son tres tramas que se cruzan y que van sobre el descontrol emocional y una cosa del segundo acto me descuadraba algo del primero y era un follón. Me dije que no me volvería a meter en un berenjenal así nunca más en mi vida. Quedó genial, pero el ejercicio intelectual fue muy agotador.

Para resumir toda esta entrevista, ¿por qué deberíamos leer Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar? ¿Qué tiene que no tengan otros ensayos?
Tiene humor, porque a mí, cuando estudiaba filosofía, me metían unas chapas insoportables. También es un ensayo corto, como un manual, así que puedes decir: “quiero saber sobre demagogia, sobre psicología social” y vas allí directamente. Y va muy al grano, está lo que necesitas saber, sin poner todos los razonamientos que te han llevado hasta allí. Aunque no es a partir de reflexiones mías, claro. Está basado en fundamentos, no me lo invento. Y en 4 horas te generas un pensamiento inmune a la manipulación.

Una pregunta extra en la línea del blog: ¿Qué estás leyendo ahora?
Ahora mismo estoy leyendo dos libros: un manual de psicología social y luego, para distraerme un poco, La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Tiene una cosa muy buena: te mezcla tiempos, pasado y presente, y todo va encajando. Lo malo es que a mí las novelas negras… Que tenga que leer 700 páginas para que me digan: Y el asesino es… Pues no necesito tanto, la verdad. Pero claro, no es como el manual de psicología social, que es más denso.

¡Muchas gracias por la entrevista!

Dónde se puede adquirir Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar

Os dejamos la sinopsis del ensayo:

¿Qué puede aportar el librepensamiento a la democracia?
Esta obra busca proporcionar al lector los elementos que necesita para desenmascarar las técnicas de manipulación ideadas para dirigir nuestra mente y nuestra libertad de elección.
Con un estilo ameno y mordaz, se desvelan los mecanismos que usan quienes aspiran o detentan el poder para conseguir sus objetivos a costa de la ciudadanía. La presente obra es un recorrido a través de la psicología social, la filosofía y la antropología cultural como fundamentos para tener un pensamiento creativo y libre.
Descubrir cómo opera el poder y cómo direcciona nuestro pensamiento se pone al alcance de cualquier lector, con independencia de su grado de formación, para que pueda pensar con libertad.